REDUCEN PENA A UN CAMIONERO QUE MATÓ A UN BEBÉ
El transportista Miguel Angel López había sido sentenciado a 15 años de cárcel por matar al hijo de su concubina dentro de la cabina del camión, en una estación de servicios de Fighiera. Pero el tribunal de segunda instancia rebajó la pena a 11 años al entender que no tuvo intención de matar.
López trabajaba para una empresa de transportes de Tucumán, donde vivía con su mujer y el hijito de ella. El 26 de febrero de 2004, durante un viaje a Buenos Aires, la pareja hizo un alto en una estación de servicios de Fighiera. La mujer bajó para cargar agua caliente y el nene comenzó a llorar. Entonces, el camionero le pegó para silenciarlo. “Le pegué con mis manos en su espalda, piernas y brazos, y como no dejaba de llorar lo tomé por detrás de su remera y lo tiré contra la cama donde no lloró más”, admitió el chofer.
El violento golpe que sufrió el nene le provocó un mortal traumatismo de cráneo. Los jueces de la Sala II entendieron que López logró representarse que el golpe podía ser mortal. Pero evaluaron que “no tuvo la intención expresa de producir la muerte. Ello y su preocupación por tratar de salvar la vida de quien antes había agredido (respiración boca a boca, peregrinaje con su camión para que le prodigaran asistencia) son circunstancias valederas para reducir la pena a 11 años de prisión”.
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