REDUCIR LAS ARMAS DE FUEGO, UN DESAFÍO PARA LA PROVINCIA
El Ministerio de Gobierno de la provincia proyecta poner en marcha un programa de control y reducción de armas de fuego, según anunció el secretario de Seguridad Pública, Alejandro Rossi. “Estamos estudiando la posibilidad de modificar la legislación vigente y así profundizar los procedimientos de incautación en aquellos casos de tenencia ilegal. También analizamos instrumentar sistemas de vedas e imponer más barreras a la comercialización”, apuntó el funcionario. Es que, según los registros del Renar (Registro Nacional de Armas), en el período que va de 2000 a 2003 se triplicó la tenencia de armas de fuego. El Ciudadano publicó en su edición de ayer que hace cuatro años había 34.690 usuarios y, a fines del año pasado, esa cifra había trepado a 91.365. Los datos muestran un incremento significativo, si se los compara con las cifras a nivel nacional. Es que en todo el país, en igual período, la tenencia de armas trepó de 458.000 en el 2000, a 562.000 en el 2003. Esto implica un aumento de 20 por ciento.
Cinco mil armas decomisadas
La jefa de la Policía santafesina, Leyla Perazzo, confirmó en declaraciones periodísticas que en los últimos dos años la fuerza secuestró unas cinco mil armas en todo el territorio santafesino. No obstante, su estadística dista de ser optimista. Habida cuenta de las 100 mil armas que hay registradas legalmente, Perazzo reconoció como “lógico” que existan “muchas más” en circulación. Los informes difundidos por la cartera señalan que en Rosario se han venido incrementando los niveles de confiscación en el último trienio. Mientras que en 2001 se habían retenido 439 armas sin licencia, el año pasado se alcanzaron a secuestrar 698.
Del total de armas que fueron secuestradas en Santa Fe en los últimos dos años, dos mil se decomisaron a través de procedimientos judiciales y unas tres mil por vía administrativa, en aquellos casos en los que los propietarios no renovaron su licencia de tenencia. Con respecto al material que no se encuentra registrado, la jefa de la fuerza sostuvo: “Estamos trabajando intensamente, todos los días hacemos procedimientos, pedimos presupuestos para la fundición de armas; además, de la cantidad de armas secuestradas el año pasado 320 se recuperaron para la policía”, explicó.
Legales e ilegales
De acuerdo a los registros que maneja la policía provincial, hay unas 100 mil armas en situación de legalidad, aunque las autoridades de la fuerza dan por hecho que hay una cifra muy superior en manos de los ciudadanos. “Es lógico que debe haber muchas más circulando”, admitió Perazzo.
La aceptación oficial de esa realidad es un indicio de que el Ministerio de Gobierno evalúa tomar la iniciativa para intentar controlar la tenencia, circulación y comercialización. En ese caso, es el mismo Rossi el que tomó el guante y reveló que esa preocupación forma parte de la agenda de la cartera. Si bien advirtió que las medidas todavía están en estudio, se inclinó en primer término por instrumentar modificaciones en el Código Procesal Penal. “Esto permitiría a los mismos fiscales librar órdenes para realizar procedimientos, algo que hasta ahora sólo pueden realizar los jueces de instrucción”, explicó, para luego reconocer que también podrían realizarse transformaciones en el Código de Faltas. De todas formas, Rossi quiso ser cauteloso al respecto, ya que en caso de introducir nuevas normas en la materia, éstas no deben entrar en contradicción con las leyes nacionales en vigencia, que son las que tienen competencia en el tema.
El revólver del abuelo
“Al hablar de armas, nos referimos a bienes no perecederos y que perduran por décadas. En estos momentos, existen en circulación escopetas y revólveres fabricados a fines del siglo XIX”, explicó Rossi, para luego aclarar que esas características también atentan contra la posibilidad de reducción ya que muchas familias “las heredaron de sus antepasados” y al mantener la tenencia contribuyen a engrosar el arsenal que existe en manos de la ciudadanía.
La otra opción que el funcionario también considera como viable es la realización de vedas por varios años o algún plan canje como el que se llevó a cabo en Mendoza a fines de la década del noventa. Para que esas iniciativas sean eficaces, el funcionario señaló que “ese tipo de programas deberían ser restringidos y dirigidos hacia a aquellas armas que abundan más en la circulación ilegal como lo son los revólveres y pistolas calibre 32”.
Una cifra estable
Los informes difundidos por el Ministerio de Gobierno indican que en el último trienio, los procedimientos de decomiso de armas ordenados por la Justicia y concretados por la policía se mantienen. Mientras que en 2001 en toda la provincia de Santa Fe se retuvieron 2.207; en 2002 fueron 2.187 y el año pasado 2.111. En realidad, el balance muestra una leve diferencia a favor de Rosario donde se observa un aumento considerable de la cantidad de armas incautadas. Mientras que hace dos años sólo se habían secuestrado 439 –en la capital provincial la cifra alcanzaba a 880–, en 2003 la policía logró incautar 698, una diferencia que no ofrece valor si se la compara con los homicidios y crímenes violentos que van en franco aumento.
En los mismos procedimientos, las armas más frecuentes han sido los revólveres calibre 22 y 32. En la misma lista les siguen los revólveres calibre 38, las carabinas, y las escopetas calibre 16.
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