REENCUENTRO CON EL MAESTRO
Una de las obras fundamentales de la historia de la música interpretada por de uno de los más destacados músicos de los últimos tiempos. O lo que es lo mismo El clave bien temperado de Bach (el primer libro, el segundo lo abordará el próximo año) tocado por Daniel Barenboim. «ésa fue la propuesta de ayer del Palau de la Música. Antes, el músico argentino habló de Bach y sus intereses actuales.
Beethoven lo consideraba “El patriarca de la armonía”, para Debussy era “El amado Dios de la música”. Denos su opinión de Bach.
Hay autores que han hecho obras bellísimas pero que no han influido en la evolución de la música. Por ejemplo, Mendelsohnn. Otros, en cambio, han cambiado de alguna forma su rumbo, pero su creación crea controversia y es difícil considerarla perfecta. Es el caso de Berlioz o Liszt. Y pocos, muy pocos, reúnen las cualidades de los dos anteriores: hicieron obras maestras sin las que la música no habría evolucionado igual. Bach fue el primero y El clave bien temperado es una de sus máximas creaciones.
Para Schumann esta obra era “el pan nuestro de cada día” y Von Bulow la definió como “el viejo testamento de la música para piano”.
Al tocar El clave bien temperado siento que toda la música que se creó después es innecesaria. Es que en esta obra está ya presente de alguna forma, apuntada, toda la música posterior, incluidos Beethoven, Wagner o hasta Schönberg y su atonalidad. Sin duda es una de las obras más fantásticas y completas de la historia de la música.
Si tuviera que elegir una grabación de “El clave…”, ¿cuál me aconsejaría?
Si digo que cualquiera menos la mía, me dirán que soy un gran hipócrita. Si digo la mía, quedaré como un engreído. Para mí, las mejores son las de Edwin Fischer y la de Wanda Landowska, que lo tocaba con un clave Pleyel que sonaba como una orquesta.
Espero que no se enfade, pero leí una crítica sobre su grabación en la que se la comparaba con las de Fischer, Gould, Richter, Tureck y Schiff, y no salía muy bien parada.
Pues es un honor que se me compare con esas figuras…
¿Ha tenido como guía la versión de alguno de sus predecesores o ha querido ofrecer una lectura nueva?
No se puede enfocar así la interpretación de una obra. El intérprete debe poner lo mejor de sí al servicio del autor y de la obra.
Usted ha dicho que se crió con Bach desde niño. ¿Por qué entonces no ha grabado esta obra hasta ahora?
De niño toqué mucho a Bach. Luego me aparte de él durante un largo período, hasta finales de los 80, cuando retomé la relación con Las variaciones Goldberg.
¿Por qué se produjo ese distanciamiento?
Fue un período de vacilaciones sobre la búsqueda del estilo propio, de dudas filosóficas, sobre todo al coincidir con la explosión del movimiento de interpretación de la música antigua con instrumentos de época. Entonces, y aún ahora, había quien se preguntaba si se puede o debe tocar a Bach con piano.
Da la sensación de que tiene usted un tanto marginada la interpretación pianística en relación con la dirección orquestal.
Cada vez presto más atención al piano. Sobre todo desde que he dejado de ser director artístico de la Staatsoper de Berlín para ser sólo director musical.
¿Qué opina de la salida de Ricardo Muti de la Scala?
Lo único que puedo decir es que Muti es un músico estupendo y que se debe encontrar una forma de que siga haciendo música en la Scala.
¿Seguirá en Berlín, vendrá a España?
Ya vengo mucho y me encuentro magníficamente aquí, pero tengo una relación muy especial con la orquesta de la Staatsoper de Berlín. Me hicieron director a perpetuidad y estoy pensando pedir la renovación de contrato hasta dos años después de muerto.
También deja la Orquesta de Chicago.
En un año.
¿Se irá de titular a otra orquesta?
Ni hablar. Mi lema ahora es menos administración, menos trabajo burocrático, y más música. ¡Ah!, y también menos entrevistas y más música.
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