REFORMA, HISTORIA Y PRESENTE
“Los protagonistas de la reforma actuaron anónimamente y hoy la juventud los tiene seguramente un poco olvidados. Por eso es bueno recordarlos, porque cada uno de nosotros, cada uno de los universitarios les debemos algo de nuestro lugar bajo el sol”.
Ésas fueron las palabras de Horacio Sanguinetti en la presentación de su libro “La Reforma Universitaria (1918-2006)”, que se llevó a cabo días pasados en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL. En esa ocasión, el autor recibió el diploma de presidente honorario de la Federación Universitaria del Litoral.
El libro, cuya autoría el rector del Colegio Nacional de Buenos Aires y presidente de la Academia Nacional de Educación comparte con el ya fallecido Alberto Ciria, fue reeditado por el sello editorial de la Universidad -Ediciones UNL- y su primera presentación se realizó el 24 de abril en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
LA UNIVERSIDAD EN SU CONTEXTO
“Nuestra institución tiene convicciones profundas para incluir a `La reforma universitaria’ en su catálogo de Ediciones UNL. La vida misma de nuestra Universidad está vinculada con el movimiento reformista de 1918, aún antes de esa fecha”, afirmó el rector Mario Barletta en la presentación.
“Volver a sumergirse en los textos de este libro es un ejercicio siempre profundo, porque el ideario reformista no es una serie de preceptos inalterables sino por el contrario, una invitación a pensar de manera permanente la Universidad en su contexto”, admitió el rector, al tiempo que destacó el rol del autor en el gesto de amor que constituye la educación: “Ese gesto de amor define a Horacio Sanguinetti como un educador con mayúsculas, en el sentido más profundamente reformista. Porque como reza el manifiesto original: si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda la enseñanza es por consiguiente infecunda”.
Por su parte, Sanguinetti manifestó “una emoción muy grande de estar con ustedes, en esta Universidad por la cual, por muchas razones, tengo una predilección”.
Asimismo, destacó el rol de la UNL en el movimiento reformista: “Esta universidad es directa e indirecta protagonista de la reforma, y además no ha desmerecido esa historia, o por lo menos no la desmerece en este momento, sino que se maneja de manera ejemplar, lo que en muchas otras universidades nacionales debiera pedirse”.
LA ACTUALIDAD DE LA REFORMA
Según las palabras de Sanguinetti, “la reforma es un movimiento germinal y de extraña originalidad. Es el proceso a través del cual la juventud argentina se puso a la cabeza intelectual de América, y en algunos aspectos sobre el resto del mundo”.
“Lo que los estudiantes de Córdoba pedían era absolutamente una necesidad general -reconoció el autor- y corrió como reguero de pólvora, con dimensiones casi alarmantes, construyendo líneas de acción, partidos políticos”.
Sin embargo, destacó que el movimiento no sólo procuró derribar un modelo de Universidad, sino también construir trascendiendo la mera actitud crítica. Al reunirse el congreso nacional de estudiantes “se formó un repertorio de ideas y de propuestas, que formaron la base ideológica y de acción de la reforma. Algunos se fueron concretando y otros son aspiraciones todavía, pero es un planteo muy profundo que abarca no sólo la reestructuración de la Universidad sino la idea de una reestructuración general dentro de la libertad, la cultura, la ciencia, el saber, la participación social y tantos otros aspectos de nuestras necesidades político-sociales”.
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