REGALÍA SOBRE SEMILLAS: LA FEDERACIÓN AGRARIA CUESTIONÓ EL PROYECTO DEL GOBIERNO
La Federación Agraria Argentina rechazó la reglamentación de regalías para las semillas que impulsa la Secretaría de Agricultura de la nación al tiempo que afirmó que conceder regalías es “resignar soberanía nacional”.
La entidad fijó su posición sobre el tema ayer, luego de que el secretario de Agricultura, Miguel Campos, presentara un proyecto de Decreto que establece entre otras cosas la reglamentación del uso propio y la distinción entre uso propio gratuito y oneroso.
“No adherimos a este proyecto” y “así lo dejamos sentado en el Acta Compromiso que se firmó el año pasado, al firmar en disidencia por establecer este criterio”, precisó la FAA.
La principal empresa interesada en el cobro de regalías es la poderosa compañía multinacional Monsanto, que viene presionando al Gobierno para que se implemente el sistema de cobro en la Argentina, lo que en la práctica le quitaría a los productores el derecho de usar de manera gratuita las semillas de su propia cosecha.
A través de un comunicado enviado a la redacción de CASTELLANOS, la entidad que preside Eduardo Buzzi, señaló que “no es menoscabando derechos de los agricultores como se combate la semilla ilegal (que el propio Estado y empresas semilleras contribuyeron a generar) y se transfieren recursos a los grandes capitales nacionales y transnacionales del rubro”.
La dirigencia de la FAA recordó que el uso propio reconocido en la actual legislación de semillas del país, “constituye uno de los pocos bastiones que se salvó de la década neoliberal de los ‘90; de la flexibilización de derechos en favor de la gran empresa; de la traslación del poder y de los recursos a los grupos concentrados”.
Por ello Federación Agraria denunció “el avance de la industria semillera, de las trasnacionales y del gobierno nacional, en cuanto a pretender limitar una de la últimas ´joyas de la abuela` que queda en el país y que se denomina derecho, excepción o privilegio del agricultor”, esto es, “la facultad ancestral de reservar su propia semilla obtenida de la siembra de la variedad protegida para su nueva campaña”.
LOS RIESGOS
En ese orden la Federación Agraria advirtió sobre los riesgos que implica la medida que intenta adoptar el Gobierno y la incidencia que las regalías sobre semillas acarrearía para el sector agropecuario y especialmente para los pequeños productores.
Al respecto resaltaron que “si sumamos esta nueva concesión a la agricultura de gran escala y alta tecnología, y si se consolida la deserción del Estado respecto a su capacidad reguladora en el tema, se seguirá despoblando el campo y haciendo inviable a la pequeña empresa familiar que cada vez está más arrinconada y presionada por un sistema productivo de costos e insumos diagramado para los grandes actores del sector”.
En ese orden FAA apeló al presidente de la Nación, Néstor Kirchner, “para que se involucre sin demoras en este asunto”. Y advirtió: “Nos llama mucho la atención que, mientras en otras áreas económicas se habla de reestatización, o de economía mixta -por ejemplo, en el caso de Aguas Argentinas- en lo que concierne a semillas se esté privatizando y comprometiendo la soberanía nacional a favor de las grandes empresas trasnacionales. Es por esto que esperamos que el presidente de la Nación tome cartas en el asunto de manera urgente”, puntualizó la entidad.
NO NEGOCIAR
Vale recordar que, sobre la finalización del año pasado, en el marco del debate abierto en torno a las regalías, el Consejo Directivo Central de Federación Agraria se pronunció por no negociar cambio alguno en la comercialización de semillas.
El cuerpo de directores federados resolvió en una reunión especial “no adherir en forma alguna al convenio UPOV 91 (acta acuerdo firmada por funcionarios, entidades y empresas) ni modificar las leyes de modo tal que se restrinja el derecho de uso de semilla propia o se pueda sujetar al pago de regalías por parte del agricultor, consagrando así una vergonzante transferencia de recursos a empresas trasnacionales”.
Por otra parte, el CDC agrario manifestó su “terminante oposición a la semilla ilegal”. Sólo que, para combatirla, en lugar de imponer cambios legislativos que acaban por limitar el derecho del productor al acceso de tecnología y de la genética, propone “recrear el Instituto Nacional de Semillas con mucha fortaleza de fiscalización”.
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