REGRESÓ EL PRESO QUE ATENDÍA LA COMISARÍA EN FUNES
Si el hecho de que un preso atienda al público en la comisaría en la que está alojado resultó insólito, más lo es que un juez dé marcha atrás a la medida por la que se lo trasladó a otra dependencia porque la población la consideró injusta por tratarse de “una buena persona”. El infrecuente caso se registró en esta localidad, donde por orden del juez de sentencia Nº 4 de Rosario, Julio Kesuani, el detenido que había sido llevado a la seccional de Roldán fue restituido al calabozo fuentesino porque el magistrado consideró legítimo el reclamo de la comunidad.
El protagonista del dos veces inédito caso es un hombre que en octubre del año pasado atendió a un grupo de vecinos que concurrió a la comisaría del pueblo para denunciar un robo y se encontró con la sorpresa de que no había ningún efectivo que lo recibiera, como publicó oportunamente La Capital.
Luego del episodio, el detenido terminó pagando las consecuencias de la presunta negligencia policial y fue recluido en la seccional roldanense, pero la medida molestó a los pobladores de Fuentes —en el departamento San Lorenzo, a unos 65 kilómetros de Rosario— y generó una respuesta casi inmediata: más de 400 personas suscribieron un petitorio para promover su retorno.
La revisión de la orden por parte de Kesuani se produjo sobre la base de que los vecinos consideraron que el preso en cuestión actuó solidariamente con las personas que querían denunciar un delito porque sólo estaba él para atenderlos. Sin embargo, a causa de esa situación Carlitos —como lo conocen todos en Fuentes— estuvo más de dos meses alojado en Roldán hasta que finalmente le concedieron el beneficio de volver a la comisaría de origen, en un pueblo de casi tres mil almas que parece haberlo adoptado como un habitante más.
La exitosa movida fue impulsada por el sacerdote de la parroquia local Carlos Romagnoli y tanto comerciantes como instituciones colaboraron para recolectar firmas en respaldo al petitorio que pocos días después de aquel sonado suceso fue elevado al entonces jefe de la Unidad Regional XVII de San Lorenzo, comisario Reinaldo Andrada, y al juez Kesuani al fin de lograr la restitución del preso, lo cual se concretó hace un par de semanas.
Para los habitantes fuentesinos el preso en cuestión “es una buena persona que no implica riesgo para la sociedad”. Todos los firmantes aseguran conocer la conducta de este joven de poco más de 30 años, quien hace un tiempo fue trasladado desde Rosario a la comisaría de Fuentes para alternar su detención con salidas laborales mientras espera la sentencia en la causa por la que está procesado.
Ese caso también está en manos del magistrado Kesuani, y según trascendió Carlitos estaría relacionado con un presunto homicidio que habría cometido en defensa propia contra un ladrón que ingresó a su casa en compañía de otro sujeto con finalidad de robo. Aparentemente, forcejeó con el delincuente con un arma de fuego y al escaparse un tiro el ladrón resultó mal herido y al cabo de un tiempo murió.
“Está preso por un accidente que le podría haber ocurrido a cualquiera que estuviera en esa situación y seguramente pronto recuperará la libertad porque es un buen muchacho”, coincidieron en señalar tanto fuentes policiales como los vecinos consultados por este diario.
Carlitos es oriundo de Rosario y su hermana lo visita habitualmente en la comisaría de Fuentes, localidad donde tiene otros familiares. Apenas llegó al pueblo el recluso comenzó a trabajar en un establecimiento maderero y posteriormente en un taller metalúrgico hasta que se le venció el contrato y, entonces, el magistrado interviniente se comunicó telefónicamente con la comuna solicitando la posibilidad de una tarea para el preso en el marco de sus salidas laborales. “Primero tuvimos cierto temor sobre cómo podría reaccionar la comunidad, pero luego aceptamos el pedido. La verdad es que estamos conformes con su desempeño y responsabilidad”, aseguró el jefe comunal Norberto Contrucci.
El procesado realiza varias labores comunales de mantenimiento de lunes a viernes, de 7 a 13, por lo que percibe una remuneración de unos dos pesos por hora. Luego regresa a la comisaría para higienizarse, alimentarse y descansar en un calabozo. Es el único preso que hay en la comisaría 15ª de Fuentes, pero nadie lo trata como tal. Para la población ya forma parte de la comunidad a punto tal —según comentan— que hasta suele colaborar cuando la parroquia elabora empanadas y otros alimentos para recaudar fondos. Así fue cosechando la amistad del sacerdote y de gran parte de la población que pidió por su retorno. “Es un tipo amable, servicial e inofensivo”, dijo uno de los tantos vecinos que rescatan el buen comportamiento de este preso que, aunque resulta extraño, inspira respeto en la sociedad local.
Para Contrucci el pedido que posibilitó el retorno del muchacho a la comisaría de Fuentes “fue producto de la bronca que sintió la gente cuando supo que el preso había sido castigado injustamente por haber aplicado su sentido común al haber atendido la comisaría porque en ese momento no había ningún efectivo policial”. Lo mismo piensa la mayoría de los vecinos que no dudan en sostener que “en vez de ser sancionados los policías que no cumplieron con su deber fue el preso quien terminó pagando los platos rotos, cuando en realidad lo único que hizo fue colaborar con los vecinos que fueron a hacer una denuncia”. Cabe recordar que cuando el episodio tomó estado público, la Fiscalía de los Tribunales casildenses actuó de oficio para esclarecer lo sucedido, aunque todavía el tema está siendo investigado.
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