Remiseros manifestaron su indignación frente a la Casa de Gobierno y la Municipalidad
Cientos de vehículos de la mayoría de las empresas de remises de la ciudad de Santa Fe manifestaron su indignación, tras el brutal ataque sufrido anoche por Julio Cesar Ponce, de 42 años, quien está internado en grave estado en el Hospital José María Cullen.Los coches se estacionaron frente a Casa de Gobierno, y con bocinazos reclamaron el esclarecimiento del hecho, y más seguridad para el sector.Cabe destacar que ningún funcionario de la Subsecretaría de Seguridad Pública, a cargo de Alejandro Rossi, salió a atender a los remiseros.“No tenemos respuesta. No hay seguridad para nadie. Es tierra de nadie”, dijo un remisero, mientras que otro trabajador agregó que “estamos expuestos a cualquier cosa. Salimos a la calle, y no sabemos si vamos a volver”.Tras la protesta frente a Casa de Gobierno, los remiseros trasladaron la "bronca" a la Intendencia local, y realizaron el bocinazo frente al Palacio Muncipal.
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