RENACE LA BANCA REGIONAL
Tras una década de repliegue ante el avance del capital extranjero, los bancos regionales –apuntalados por el nuevo rumbo económico que potenció la producción regional– retomaron protagonismo en el sistema financiero. En efecto, bancos con base en el interior –como Bisel, Suquía, Municipal de Rosario, Santa Fe y Córdoba– son los que más activos se muestran lanzando nuevos productos, fondeándose en el mercado de capitales y presentando líneas de crédito para sectores productivos a tasa reducidas.
Los cambios en el sistema financiero comenzaron tras el cimbronazo que generaron el corralito y el corralón, que minó la confianza de los ahorristas en bancos extranjeros que durante diez años promocionaron un respaldo internacional que nunca llegó cuando hubo que hacer frente a la corrida de depósitos previa a la caída del gobierno radical.
Así, con el Nación a la cabeza, los bancos de capitales argentinos –tanto públicos como privados– comenzaron a concentrar los depósitos que volvían a los bancos desde principios de 2003. Luego, entre ese año y 2004, fue el turno del “compre local”, cuando las grandes entidades privadas nacionales –como el Comafi, Patagonia, Banex y Macro– se quedaron con las entidades que dejaban los extranjeros, como el Scotia, Lloyds y Societé, desinteresados con el nuevo esquema económico nacional.
En ese marco –y sobre todo impulsada por la reactivación de las economías regionales, que en la Región Centro fue muy fuerte– los bancos con base en el interior se encontraron con una plaza renovada que ofrecía nuevas oportunidades de negocios. Es más: como en los 90 quedaron afuera de la compra masiva de bonos de la deuda argentina, captados en su mayoría por las entidades internacionales, hasta se encontraron con balances más resguardados del impacto del default.
Y ejemplos que muestran “el renacimiento” de la banca regional sobran:
n A finales del año pasado, el Municipal canceló anticipadamente y en efectivo el 77 por ciento de la deuda de 10 millones de pesos que contrajo con el Banco Central para hacer frente a la debacle financiera de 2002.
-El Suquía desembolsó en febrero pasado 95 millones de pesos más de los previsto para saldar anticipadamente la deuda que mantiene con el Banco Central. Además de abonar unos 3 millones de pesos en concepto del esquema de matching (bancos cancelan redescuentos y el Estado paga los títulos públicos en poder de las entidades) correspondiente a febrero de 2005, adelantó otros 95 millones para cancelaciones anticipadas en concepto de capital más CER.
-Los bancos regionales se quedaron con la porción más generosa de la torta en la licitación para la bonificación de tasas de interés en créditos blandos a pymes que realizó a principios de marzo la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa de la Nación. Según se informó, doce bancos fueron adjudicados por 50 millones de pesos. Entre los adjudicados figuraron: Municipal de Rosario, Bisel, Santa Fe, Suquía y Bersa. La novedad pasa por la renovada presencia de las entidades regionales en un negocio que tradicionalmente era copado por los grandes bancos nacionales.
-En busca de fondos para prestar al público, el Nuevo Banco Bisel lanzó hace quince días un fideicomiso financiero por 25 millones de pesos. La entidad se convirtió en la primera de las regionales en incursionar por el mercado de capitales y, mientras se prepara para un segundo fideicomiso, otros bancos regionales analizan seguir su camino.
-El Nuevo Banco de Santa Fe (NBSF) presentó planes de financiación para ganaderos y tamberos con tasas fijas en pesos del 5 al 6,5 por ciento anual. También lanzó planes de leasing para maquinaria agrícola y líneas de crédito para maquinaria agrícola con tasas de un dígito y hasta 36 meses de plazo.
-Con respecto a los nuevos productos, el NBSF logró en un año cinco mil adherentes a su tarjeta específica para el sector agropecuario, un nicho que el Bisel ahora también quiere atacar ya que lanzó su propio plástico para el agro.
Ya sin soja récord, el agro pide crédito
La menor rentabilidad del agro, a raíz de la caída de los precios de los granos y los mayores costos, les abre a los bancos la puerta a nuevos negocios.
Es que pasado el boom de la soja a 700 pesos se redujo el efectivo como forma de pago de la maquinaria agrícola, infraestructura y todo tipo de insumos. Y ahora los hombres de campo vuelven a tener que mirar los planes de financiamiento que les acercan desde las entidades crediticias.
Así, tanto en Feriagro como en Expochacra, los bancos desplegaron sus estrategias y presentaron productos para tratar de capitalizar las necesidades de financiamiento del agro. Y si bien, por estar anclados en las zonas productivas los bancos regionales parten con ventaja, los internacionales, como el Río y el Francés, también quieren una tajada del negocio.
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