Renovaron el convenio con la Fundación Sara María Furman
El gobernador Antonio Bonfatti firmó esta mañana, en la capital santafesina, la renovación del convenio que mantiene la provincia con la Fundación Sara María Furman de la ciudad de San Carlos de Bariloche, emprendimiento que tiene la finalidad de promover políticas de inclusión social.
Del acto, que se realizó este mediodía en el salón Blanco de la Casa de Gobierno, participaron- además- autoridades provinciales y representantes de la Fundación Furman.
Previamente, entrevistados en el programa televisivo “Santa Fe Directo”, los representantes de la firma con base en San Carlos de Bariloche, Edgardo Veliz y Oscar Bonelli, junto con Matías Fernández, del IAPIP, remarcaron la importancia de este emprendimiento.
Como bien se sabe, “la fundación funciona en San Carlos de Bariloche y a pesar de la distancia se une con el Gobierno provincial para beneficiar a la comunidad”, manifestó el presidente de la Fundación Sara María Furman, Edgardo Veliz, quien recordó que todo “se inició con una consulta luego se siguió un plan y proceso que duró cuatro años”.
A su turno, Oscar Bonelli, vicepresidente de la institución barilochense, consideró que se transita “una etapa superadora” porque “nuestro fundador (Boris Furman) en un momento particular del país hizo esta panificadora que regalaba la totalidad del pan. Hoy pudimos multiplicar estas acciones y ayudar a personas en situación de riesgo que lo necesitan”. “Le hacemos honor a Boris Furman con esta nueva forma que nos permite llegar a estas personas para que tengan un oficio, una conducta y un ingreso”, afirmó Bonelli.
Por último, Matías Fernández, del IAPIP, manifestó que “la idea es seguir capacitando chicos que están en situaciones de riesgo o privados de la libertad y esto les permitirá, en el futuro, tener un oficio en Furman o fuera de Furman. Incluso pueden poner su propio emprendimiento por la capacitación que tienen”.
En ese sentido continuó y dijo que “el nuevo convenio es una continuidad del anterior” pero también se plantearon otros objetivos dentro de los cuales se destacan: “Incrementar el nivel de producción, terminar de arreglar el edificio de la panadería, incrementar los turnos para hacer horario corrido y la posibilidad de los fines de semana- por lo que se generarán, en consecuencia, más puestos de trabajo”- y por último, “tal vez podamos incorporar un servicio de delivery solidario”. Es decir, dado que la panificadora comercializa el kilo de pan a mitad del precio que se consigue en otras panaderías, el “delibery solidario” consistiría en que aquellos que puedan pagar el kilo de pan lo hagan, justamente, al precio de las otras panaderías y de esta manera dejar pago otro para aquellos que no puedan hacerlo.
Mediante este acuerdo –suscripto por la provincia a través de los Ministerios de Seguridad, Desarrollo Social y Justicia y Derechos Humanos– la Fundación provee en comodato gratuito el local donde funciona el establecimiento –además del equipamiento– al Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias (Iapip), que junto a la Secretaría de Seguridad Comunitaria del Ministerio de Seguridad, cogestionan el emprendimiento.
El local, ubicado en la intersección de las calles Vera y Lamadrid, en la ciudad de Santa Fe, posee equipamiento e instalaciones industriales necesarias para el correcto funcionamiento de un espacio de capacitación y producción en panadería.
En la ocasión, el jefe del Ejecutivo provincial ponderó que “han pasado muchos jóvenes por la institución. Es una alegría muy grande para nosotros porque nos permite recuperar a partir del trabajo aquellos jóvenes que, en algún momento, erraron el camino pero que están dispuestos a reincorporarse a la sociedad”, subrayó.
Durante el mismo acto, también, se entregaron certificaciones del primer curso de panificación –avalado por el Ministerio de Educación– que se realizó entre agosto de 2012 y enero 2013, en las instalaciones de la panadería, para siete personas.
EMPRENDIMIENTO “SARA MARÍA FURMAN”
La Panificadora Solidaria “Sara María Furman” fue inaugurada en 1988 por la Fundación Sara María Furman, con el objetivo de elaborar 1.200 kilogramos de pan diarios destinados, sin costo alguno, a 1.200 familias carenciadas del barrio obrero Santa Rosa de Lima.
En el año 2000 la crisis económica en el país provocó el cierre de la panificadora que ya no pudo sostenerse. Tres años más tarde sus instalaciones y maquinarias sufrieron las consecuencias de la inundación ocurrida en los barrios del oeste santafesino.
El 15 de abril de 2009, gracias a un acuerdo entre el gobierno provincial y la Fundación Sara María Furman, la panificadora volvió a funcionar con tres grandes objetivos: producir pan para ser entregado a los sectores más necesitados; brindar la posibilidad de que un grupo de ciudadanos aprenda un oficio digno; y generar una herramienta para facilitar el proceso de inclusión y reintegración social.
Desde principios del 2012, junto con el Iapip, son los responsables de la gestión y administración del emprendimiento.
En enero de este año, con la apertura de “La Sarita”, el salón de comercialización, se inició la venta al público de productos a bajo costo. El producto central de “La Sarita” es el pan solidario que tiene un valor 50% más económico que el valor de mercado y adquirido por los vecinos de los barrios Santa Rosa de Lima, Roma y zonas aledañas, y por las personas poseedoras de la Tarjeta Única de Ciudadanía.
De esta manera, además de elaborar un producto que es valioso para los vecinos del barrio, se fortalece el vínculo de los jóvenes emprendedores con la comunidad.
LA FUNDACIÓN
Boris Furman nació en 1916 en Santa Fe, en el seno de un hogar atravesado por la pobreza. Para colaborar con su familia, empezó a trabajar a los catorce años como cadete en una sastrería. Al poco tiempo decidió irse a Buenos Aires, convencido de que allí encontraría mayores posibilidades de progreso profesional y económico. Con esfuerzo y dedicación, logró alquilar su primer local, para desarrollar sus conocimientos sobre sastrería.
En 1970 decidió instalarse en San Carlos de Bariloche, con el objetivo de emprender nuevas iniciativas, esta vez vinculadas con el turismo. En 1974 inauguró el Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto, con su exclusiva confitería giratoria, y en 1980 creó la Fundación Sara María Furman, tal como se llamaban su madre y hermana.
Cuando el complejo turístico empezó a dar rédito económico, Boris Furman decidió donar las instalaciones a la Fundación Sara María Furman con la consigna de que las utilidades sean destinadas a dos entidades de bien público, una de Buenos Aires y otra de San Carlos de Bariloche.
Asimismo, para contribuir a amortiguar las consecuencias de la pobreza en su ciudad natal, creó en 1988 la Panificadora Solidaria “Sara María Furman” con un objetivo concreto: producir pan gratuito para las familias del barrio Santa Rosa de Lima.
Boris Furman falleció en 2007, a los 91 años, dejando un legado de gran compromiso social y fortaleciendo lazos de solidaridad con los sectores más vulnerables de la sociedad.
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El gobernador Bonfatti ponderó la reincorporación de los jóvenes (LT9).
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