RENUEVAN LA CÚPULA, PERO DEJARON AL JEFE.
El presidente Néstor Kirchner decidió anoche mantener en su cargo al jefe de la Policía Federal, Roberto Giacomino, pero ascender como subjefe a Eduardo Prados, con lo que pasan a retiro diez comisarios generales que venían integrando la cúpula policial.
La decisión de que Giacomino permanezca en el cargo fue a pedido del jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, quien anoche, en la Casa de Gobierno, acompañó al ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Beliz, en la conferencia de prensa en la que se anunciaron las medidas.
La presencia de Ibarra en la Casa Rosada y el apoyo de Kirchner a su postura de mantener a Giacomino fueron otras señales de la sintonía política entre ambos y del respaldo del Presidente a Ibarra en la pelea electoral por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad.
La idea original de Beliz era que el comisario Prados quedara al frente de la Federal, pero, según pudo saber Clarín, no puso reparos cuando Kirchner, el viernes pasado, llamó a Ibarra para pedirle opinión sobre el tema. “Giacomino hizo un muy buen trabajo e incluso logró bajar los índices delictivos en los últimos tiempos. Sería una lástima relevarlo”, le respondió Ibarra.
Kirchner atendió la sugerencia del jefe de Gobierno porteño y ayer a la tarde lo llamó para que acompañara a Beliz en el anuncio de la decisión.
De todos modos, el plan general de Beliz para reestructurar la Policía quedó en pie. Y a partir de la asunción de Prados como subjefe, comenzarán a concretarse “cambios profundos, pero no traumáticos” —según lo definió el ministro— en las Superintendencias y seguramente en muchas de las 53 comisarías de la Ciudad.
Para Ibarra la consulta de Kirchner significa no sólo un respaldo personal sino el reconocimiento del Presidente a la autonomía de la Ciudad, según dijeron a Clarín fuentes cercanas al jefe de Gobierno porteño. El traspaso de la Policía de la Nación a la Capital —justamente como sostén de su carácter autónomo— es un tema que da vueltas en cada gobierno pero que nunca se concreta, por las dificultades operativas y económicas que implica.
Además de la opinión de Ibarra, Kirchner tuvo en cuenta para sostener a Giacomino que es un comisario que tiene una buena imagen e inserción en “el policía de calle”. Ese “manejo de tropa” no es una tarea habitual para Prados, un abogado de 53 años cuyo trabajo estuvo especialmente vinculado a la tarea de planificación y a la elaboración de proyectos alrededor de lo que se define como “policía comunitaria”.
“Giacomino y Prados tienen dos perfiles distintos y se van a complementar muy bien”, dijo ayer una alta fuente del Gobierno a Clarín.
Ayer los dos jefes policiales estuvieron en la Casa Rosada para saludar al Presidente. Previamente se encontraron con Beliz e Ibarra en la oficina del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Fue poco antes de la conferencia de prensa.
Ante los periodistas, Beliz dijo que la decisión del Gobierno es colocar “gente honesta y eficaz” en cada área clave de la Federal. Y sostuvo que los jefes de las 53 comisarías porteñas “serán seleccionados teniendo en cuenta la particularidad de cada barrio y de los delitos que se cometen en cada lugar, porque no en todos lados tienen el mismo perfil”.
Cuando se le preguntó a Beliz sobre las razones de la continuidad de Giacomino, respondió que se debe a que “tenemos un buen concepto a través de lo que nos han trasladado quienes han estado cerca en materia de política de seguridad”.
Giacomino había sido nombrado por Adolfo Rodríguez Saá en su efímera gestión presidencial. Y fue ratificado por Eduardo Duhalde, apenas iniciada su gestión, en enero de 2002.
Durante la conferencia de prensa de anoche, Beliz también comentó que mantuvo una reunión con la Procuración General de la Nación, para trabajar de modo conjunto en la formación de las fiscalías barriales.
Además, dijo que para combatir el delito es “fundamental” el trabajo coordinado en el área metropolitana (Capital y Gran Buenos Aires) entre los gobiernos nacional, porteño y bonaerense. Precisamente ayer Beliz se reunió por este tema con el ministro de Seguridad de la provincia, Juan Pablo Cafiero.
Con la decisión de relevar a gran parte de la cúpula policial, Kirchner buscó dar además otra fuerte señal a la sociedad, especialmente en un tema tan sensible como es el de la seguridad.
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