Renunció un diputado británico por escándalo de sexo y drogas
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Al final cayó Teflón. El diputado laborista Keith Vaz renunció a la presidencia del poderoso Comité de Asuntos Interiores de la Cámara de los Comunes británica, después que el dominical The Sunday Mirror documentara su sesión de sexo y drogas con dos “taxi boys” de Europa del Este.
El legislador de origen asiático que más años ha permanecido como diputado británico presentó su dimisión ante sus pares del Comité, luego de tres días de escándalo y detalles escabrosos. El líder laborista Jeremy Corbyn consideró que la conducta de Vaz “era una cuestión privada” y sus pares en el comité se solidarizaron con él, casado con una abogada de origen indio y padre de dos hijos.
El Mirror, un tabloide cercano al laborismo, lo acusó de pagar dos escort masculinos en una orgía, en un departamento de su propiedad, a menos de doscientos metros de su mansión. Lo grabó discutiendo el uso de Poppers, una droga recreativa que utilizan los gays, y ofreciendo a pagar cocaína en un próximo encuentro, aunque él no la usara.
En una declaración sombría, Vaz dijo que debía partir ante la intensa publicidad del caso frente a su mujer María y sus dos hijos y que lamentaba “genuinamente” no continuar en su poderoso rol.
“Es en los mejores intereses del Comité de Política Interna para que su importante trabajo pueda ser conducido sin distracciones. Yo lamento genuinamente que recientes eventos hagan imposible esto si yo continúo presidiéndolo”, dijo, al extender su renuncia, al cargo que ejerció durante 11 años.
Vaz pidió disculpas a su familia y condenó la táctica de los reporteros. María Fernandes, su esposa, partió de la casa familiar ayer, en un taxi, cargada de valijas. En el momento de su renuncia, Vaz estaba investigando la prostitución para legislar en el Parlamento, donde él abogaba contra la criminalización de la prostitución.
El Mirror relata que Vaz mantuvo un intercambio de mensajes de texto con uno de los escorts y exigía fotos del segundo. También pedía que trajera “poppers”, una droga que funciona como activador sexual, y que él había pedido que no fuera prohibida en el 2016 en el Parlamento.
En el encuentro sexual, se presentó ante ellos como “Jim”, un vendedor de lavarropas. Aunque su cara sea común a todos los televidentes británicos porque, como presidente del comité, ha grillado en sus sesiones de interpelación desde el empresario periodístico Rupert Murdoch a banqueros y editores de diarios, con su acento “posh” de la universidad de Cambridge. Obviamente fue inmediatamente reconocido y grabado.
Ante el argumento de los amigos de Vaz de que el diputado podría haber sido drogado el lunes del encuentro diez días atrás, el Mirror reveló más detalles de un segundo encuentro con los escorts y el legislador. En él hay una transcripción de Vaz, ordenándoles adoptar ciertas posiciones sexuales y en control de la situación.
Un individuo de la organización de caridad contra la diabetes Silver Star habría pagado a los escorts, sin saber a quién. Diabético, Vaz había fundado Silver Star años atrás.
En sus 29 años como parlamentario, Vaz siempre estuvo en el medio de escándalos y controversias sin que nadie pudiera probarle nada. Por eso sus pares y los periodistas lo bautizaron Teflón. Aunque nació en Yemen porque su padre era corresponsal de The Times de la India, sus orígenes son indios, católicos de Goa. En 1992 marchó en Leicester, su circunscripción, con miles de musulmanes pidiendo la prohibición del libro Los Versos Satánicos del escritor indio británico Salman Rushdie. El escritor contó que antes Vaz le había asegurado su apoyo.
En 2011 estuvo involucrado en el affaire de los millonarios indios Hinduja para conseguir su nacionalidad británica. Perdió su cargo de ministro de Europa pero fue declarado inocente.
Con altísimo perfil, le encanta ser una celebridad, ser fotografiado, bailar en las convenciones partidarias con odaliscas árabes y usar su poder para conseguir lo que quiere. No ha renunciado a su cargo de diputado y ha construido una fortuna con la especulación inmobiliaria en Londres.
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