REPARACIÓN CRUCIAL EN EL DISCOVERY
“Ustedes son un ejemplo de coraje. Lo que ustedes hacen es realmente importante, y todos aquí oramos por vuestro retorno sanos y salvos.” Con estas palabras, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, se dirigió ayer a la tripulación del Discovery, que hoy a partir de las 8.30 (hora argentina) asumirá una misión jamás realizada en los 25 años de historia de los transbordadores: reparar la cobertura térmica de la nave en pleno vuelo, dañada durante el despegue.
Para la conversación telefónica televisada con el presidente se reunieron en la cabina de la Estación Espacial Internacional (EEI) Alfa la comandante Eileen Collins, sus seis colegas y los dos residentes del puesto orbital. En tanto Collins agradeció a Bush “que se haya tomado tiempo, dentro de su jornada tan ocupada”, para hablar con los astronautas, el presidente de los Estados Unidos comentó a la experimentada comandante, de 48 años y madre de dos hijos, que su esposa Laura y su hermano menor Jeb, gobernador de Florida, “estuvieron en Cabo Cañaveral el día en que partieron a su misión. Los dos me contaron del entusiasmo que marcó el comienzo de este viaje”.
Entre elogios y saludos, el primer mandatario dijo que “los estadounidenses estamos orgullosos por los riesgos que ustedes aceptan en bien de la exploración” y agradeció a los astronautas haber contestado su llamada. “Vuelvan a trabajar”, concluyó Bush.
Ayer los tripulantes pusieron a punto las herramientas que hoy utilizarán en la delicada reparación, inédita en la historia de la exploración espacial (ver foto de abajo, a la izquierda).
Hoy por la mañana, el astronauta Stephen Robinson deberá sacar dos trozos de relleno que sobresalen apenas 2,5 centímetros entre las placas termoaislantes pero que podrían afectar la aerodinamia de la nave. Robinson, que es ingeniero, aseguró que si bien se trata de una tarea simple, “las placas son frágiles, y por tanto debo poner extrema atención para no dañarlas”.
Robinson se “montará” en el extremo del brazo robótico de fabricación canadiense de la EEI, que lo llevará hasta la “panza”, la parte delantera del transbordador, donde las inspecciones con cámaras de alta resolución encontraron dos protuberancias del fieltro aislante. Intentará quitar los trozos de fieltro con las manos; si no lo logra, los sujetará con una herramienta similar a un fórceps y los cortará con una sierra. Finalmente, si no diera resultado, queda la opción de una tijera.
La NASA dijo que el material sobresaliente que Robinson deberá quitar podría generar riesgo de calentamiento excesivo (hasta 1400°C) durante el reingreso de la nave a la atmósfera terrestre -estipulado para el 8 de este mes, un día más tarde del inicialmente fijado- y causar un desastre similar al ocurrido con el transbordador Columbia, que en febrero de 2003 explotó al tomar contacto con la atmósfera.
La NASA sabe que durante la reparación pueden salir dañadas las delicadas losetas térmicas. No es un dato menor, si se tiene en cuenta que los socios rusos de la EEI dicen que si algo falla recién en febrero próximo tendrían una nave adecuada para traer nuevamente a la Tierra a los tripulantes del transbordador Discovery.
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