REPUDIAN LA DETENCIÓN DE UN PERIODISTA DEL DIARIO LA CAPITAL
Las entidades criticaron duramente “la actitud que la policía tuvo contra el periodista Rodolfo Montes, detenido de manera arbitraria el viernes pasado”.
Indicaron que “Montes fue asignado para cubrir lo que sucedía en torno a la muestra del artista plástico León Ferrari y cuando algunos destrozaron contra el piso la serie «Botellas» de ese autor, fue confundido con uno de los agresores. Explicó quién era y qué hacía, pero no sólo no fue escuchado sino que lo llevaron esposado y pasó doce horas en un calabozo de la seccional 19”.
“Montes llegó al lugar de la muestra por orden de la empresa para la que trabaja, recorrió el salón Cronopios y se acercó al sitio de los destrozos cuando escuchó el ruido de vidrios rotos. La idea del periodista fue obtener los mayores datos y los mejores testimonios para llevarlos a la crónica de la agresión, por eso se acercó al grupo de los atacantes lo más que pudo. Tal vez por esa ubicación fue que algunos lo señalaron como parte de la intolerancia que llegó al destrozo de las piezas de arte”, dijeron las organizaciones de prensa.
“Montes tuvo tiempo de explicarle a la policía su condición de trabajador de prensa, y el motivo de su ubicación, se identificó y llamó desde su celular al diario. Sin embargo la policía actuó con intransigencia y sólo atendió algunos reclamos que iban contra los agresores e identificaban a Montes como uno de ellos, en un momento de extrema tensión. Así fue detenido, esposado y llevado a la comisaría. Además su nombre circula como el de uno de los atacantes y aparece en la crónica de distintos medios”, señalaron.
El SPR y la Fetracom “rechazan el comportamiento policial que, al no escuchar ningún tipo de explicaciones, impidió al periodista hacer su trabajo y lo señaló como uno de los responsables, en una muestra total de intransigencia y autoritarismo. A partir de esa situación el trabajador del diario La Capital tiene una causa abierta en el fuero penal, además de haber pasado por la angustia y la humillación de ser tratado como un agresor y en ningún momento como alguien que sólo cumplía con su trabajo. Las agresiones a la libertad de expresión se presentan de muchas maneras, entre otras con el ataque a la labor de los periodistas.
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