RESULTADOS DE LA ÚLTIMA CAMPAÑA DE DETECCIÓN DE VIH
Los resultados de la 5ª Campaña de Prevención y Detección del VIH-Sida en Rosario confirmaron una vez más que la mayoría se resiste a usar preservativos, algo muy grave porque las relaciones heterosexuales son la principal vía de contagio de la enfermedad. De las 3.671 personas que se hicieron el test entre el 1º y 2 de diciembre pasado, el 80 por ciento admitió que directamente no los utiliza o lo hace de forma ocasional. ¿Qué aducen? Los hombres, incomodidad y pérdida de sensibilidad. Las mujeres, que sus parejas no quieren. “Cuando veo esos datos siento una profunda decepción: no logramos producir un cambio de hábitos y sabemos que no se debe a falta de información, porque incluso ocurre con gente que tiene altos niveles de instrucción”, se lamentó ayer el vicepresidente de la Sociedad Argentina de Sida, Sergio Lupo. Otro aspecto para destacar de la campaña es que la respuesta mayoritaria fue femenina: el 62 por ciento de los voluntarios para hacerse la prueba fueron mujeres.
La campaña fue realizada hace poco más de un mes en Santa Fe y otras once provincias argentinas. En Rosario y su zona de influencia, las personas que se acercaron para realizarse el análisis de resultados rápidos sumaron 3.671. De la ciudad propiamente dicha, 2.845. Las pruebas permitieron detectar 15 casos VIH positivos: 11 de Rosario, tres de San Nicolás y uno de Venado Tuerto.
LA MAYORÍA: MUJERES Y JÓVENES
Del total de voluntarios que se hicieron los análisis, el 62 por ciento fueron mujeres. También hubo un claro predominio de jóvenes de entre 20 y 29 años (58,4 por ciento), solteros (65 por ciento) y gente con niveles altos de instrucción: el 60,3 por ciento había cursado estudios superiores.
Hay otros datos muy reveladores: la mitad de quienes fueron a hacerse el test tenían conciencia del riesgo de haberse contagiado. Sin embargo, objetivamente había incurrido en conductas de riesgo el 60,1 por ciento. Eso significa que un 10 por ciento de esas personas ni siquiera percibió que, por ejemplo, haber mantenido relaciones sexuales sin preservativo le dejó abierta la posibilidad del contagio.
Y no se trata de un ejemplo elegido al azar, ya que el 79,5 por ciento de quienes se realizaron el análisis admitieron no usar nunca el preservativo (33 por ciento) o hacerlo apenas de forma circunstancial (46,5). Sólo dos de cada 10 personas dijeron utilizarlo siempre.
¿Con qué argumento explicaron esa conducta los que no lo usan? Allí se discriminan las respuestas de hombres y mujeres.
Los varones adujeron “incomodidad” y “falta de sensibilidad”, o sostuvieron que apelan al condón “sólo en contactos ocasionales”. Las mujeres, por su parte, esgrimieron no querer usarlo de motu proprio o porque sus parejas no querían, también afirmaron que les producía alergia e incomodidad, o que la confianza en sus parejas las disuadía de echar mano a esa protección.
Al analizar esas respuestas Lupo se mostró muy preocupado por no haber logrado aún provocar un “cambio de hábitos”, pese a la contundencia de estudios que demuestran que crece el contagio del sida por vía heterosexual.
El especialista también se alarmó por lo poco que parece incidir sobre el tema el nivel de instrucción e información. “Esta campaña muestra, si se miran los altos niveles de instrucción, que estamos ante una población casi seleccionada y sin embargo el 80 por ciento no usa siempre el preservativo”, dijo.
Aun así, confió en poder revertir esa resistencia a través de una “educación sexual temprana y en los colegios, para que el chico haga su debut sexual por un lado lo más tarde posible, con su mayor maduración, y por otro, con conceptos claros de prevención”.
Y un tema no menor es la posición de la mujer en ese aspecto. “De hecho, la decisión de ponerse o no el preservativo parece seguir siendo del hombre, incluso en la clase media”, dijo Lupo. Una situación que por un lado traduce la “vulnerabilidad social” de la mujer, pero también genera “mayor vulnerabilidad biológica”.
LA VÍA HETEROSEXUAL
Cuando se consultó a los concurrentes a la prueba cuáles creían que eran las vías más posibles de transmisión del HIV, casi el 90 por ciento apuntó a las relaciones sexuales no protegidas: el 78,7 a la vía heterosexual, el 8,5 a la bisexual y el 1,6 a la homosexual.
La vía de transmisión sanguínea fue vista como un riesgo sólo por el 12,1 por ciento de quienes se hicieron el test. De ese total, la mayoría fue por adicción endovenosa (7,2 por ciento), seguida de riesgos laborales (3,6) y de transfusiones o tatuajes (1,6). La vía vertical (madre-hijo) fue considerada como posible transmisora en apenas el 1 por ciento.
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