REUNIÓN DEL GRUPO RÍO: HUBO APOYO A HAITÍ, VENEZUELA Y COLOMBIA
Con Bariloche empapada por la lluvia y a la espera de una nevada, los cancilleres del Grupo Río concluyeron ayer aquí su cónclave con dos comunicados y una declaración en torno a Venezuela, Haití y Colombia. Remontaron así el amargo sabor que dejó la suspensión de la XIX cumbre de los presidentes de esta “sociedad” que aúna a 19 países latinoamericanos.
El comunicado menos esperado rechaza “categóricamente” el llamado a asesinar al presidente venezolano Hugo Chávez, emitida por el telepredicador estadounidense Pat Robertson. Lo consideraron “una incitación al delito”.
Los ministros, que trabajaron entre jueves y viernes en el hotel Llao Llao, se comprometieron además a “seguir sosteniendo los esfuerzos del pueblo haitiano en alcanzar una solución democrática y duradera” a la crisis política, económica e institucional de la isla. Anteriormente habían tomado nota de los informes traídos a Bariloche por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y por el representante de la ONU en Haití, Juan Gabriel Valdés.
En rueda de prensa junto a sus pares de Brasil, Celso Amorim, y de Guyana, Samuel Insanally, el canciller Rafael Bielsa apuntó una frase de atendible sentido: “Se está aplicando por primera vez el principio de que los problemas de la región deben ser resueltos por la región”, lanzó, a lo que se sumó Amorim con otro redoblante: “Si Latinoamérica no estuviera presente en Haití, otros estarían presentes”.
En cambio, fue más trabajosa la declaración sobre Colombia. En un principio, se entendió que el Grupo había apoyado a rajatabla el proceso de paz en el país andino y la desmovilización de 17.000 paramilitares de derecha, que está llevando adelante el gobierno de Alvaro Uribe. Pero fue un segundo texto, con modificaciones al que había traído la canciller Carolina Barco.
El documento inicial pedía un expreso apoyo a los esfuerzos del “gobierno de Colombia” para el restablecimiento de la paz, y reconocía el “valioso aporte” de la OEA, y de su misión MAPP-OEA. Pero Argentina quiso cambios a lo que se sumaron Uruguay y Brasil, contaron a Clarín los diplomáticos.
Es vox populi que la misión de OEA en Colombia ha sido criticada por prestigiosos organismos no gubernamentales, y por la propia Comisión de Derechos Humanos de la OEA, de hacer la vista gorda a un proceso de paz que también entraña el peligro de convertirse en una vía de legitimación de la impunidad a las atrocidades cometidas por los paras colombianos. Miembros de la delegación argentina sugirieron a Clarín que ello contradice la doctrina que busca castigar los crímenes de lesa humanidad.
Así, el texto final de la declaración de apoyo a Colombia —y no “al gobierno de”— incluyó la expresa necesidad de que el proceso respete los principios de los derechos humanos; y dejó en claro que la marcha de la misión de OEA será evaluada.
Bielsa y Barco tenían planeada una reunión bilateral que finalmente no tuvo lugar. La ministra se reunió luego con la prensa, que le preguntó por las versiones de que el Gobierno habría dado refugio político a cuadros de las guerrillas de las FARC. Pero Barco afirmó que el embajador en Colombia, Martín Balza, le aseguró que de las seis peticiones de refugio que habían hecho colombianos a la Argentina sólo se le había concedido el beneficio a uno, que era un perseguido de las FARC.
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