REUTEMANN EJECUTÓ EL DINERO PARA OBRAS DEL 2004
En el curso de la semana que se inicia, el Gobernador Jorge Obeid tendrá las reuniones finales con los ministros de cada área para terminar de darle forma al presupuesto 2004 que será remitido a la Legislatura. Hoy, la doctora Claudia Perouch tratará de elevar la cuota para Salud, y lo mismo intentará la profesora Carola Nin para Educación. En todos los casos, y más allá de la decisión política del gobernador, el análisis de factibilidad de los reajustes caerá en las manos de Walter Agosto, quien está más preocupado por el panorama que se presenta en Obras Públicas que por los reclamos de sus pares de gabinete. En un hecho que no registra precedentes, el presupuesto 2004 para obras en la provincia ya está ejecutado. Antes de partir de la casa Gris, Carlos Reutemann adjudicó obras por más de 200 millones de pesos que se deben desarrollar en el curso de este año, con un agregado escandaloso: el 70 por ciento de esas obras están proyectadas para el Departamento La Capital. Si el presupuesto no se modifica -Agosto está estudiando la fórmula para sortear la encerrona- Obeid no sólo no podrá iniciar ninguna obra propia, sino que tendrá dificultades para que lo aprueben los legisladores, sobre todo los senadores que comprobarán que para sus departamentos hay –en algunos casos– la décima parte de presupuesto para obras que lo que recibirá la ciudad de Santa Fe, sin contar los fondos de la “ley de reparación” que Obeid espera sea aprobada sin dilaciones.
Si el aumento a los jefes policiales horas antes de abandonar el despcho principal de la Casa Gris fue una “mina antipersonal” que detonó apenás el nuevo gobierno piso la Casa Gris, la adjudicación de obras para realizarse durante el 2004 que comprometen la totalidad del presupuesto de Obras Públicas, es algo así como una “bomba atómica” que el Lole dejó programada para que estalle precisamente en el momento en que Jorge Obeid deba mandar el presupuesto a la Legislatura.
Reutemann no sólo adjudicó obras por más de 200 millones -el presupuesto del año superará apenas los 240- sino que más de 170 millones serán volcados en el departamento La Capital, lo cual constituye una desproporción difícil de digerir por el resto de los departamentos, sobre todo por aquellos –diez en total– que también se vieron afectados por las inundaciones.
Frente a esto, el gobierno no tiene demasiadas alternativas, ya que la “continuidad jurídica” respalda a las empresas adjudicatarias, y es por eso que una de las alternativas sería modficar los plazos de modo que el gobierno puede tener un margen de 90 o 100 millones de pesos para disponer obras en otros lugares de la provinica fuera de la ciudad capital.
Si la iniciativa de Agosto de diferir obras y pagos no prosperara, Obeid tendrá dificultades para cumplir con algunas promesas electorales que a priori parecían facilmente concretables como el puente sobre Barrio Primero de Mayo en Rosario, con un costo de algo más de 25 millones de pesos, pero que desbordarían el presupuesto si no hubiera cambios.
Un elemento que añade complicaciones es que mientras se discute el presupuesto, el gobierno espera que se apruebe la “ley de reparación” que permitiría al Ejecutivo contar con una herramienta para encauzar la asistencia a los damnificados por las inundaciones.
Se trata de una carrera contra reloj, porque el gobierno deberá cumplir además el acuerdo firmado con la administración central de un superávit presupuestario de 240 millones para el año en curso; y pensar en otro crédito internacional en 15 días o en incrementar en 100 millones los recursos recaudatorios es virtualmente imposible.
En medio de todos estos incordios, habrá que ver cuál es la actitud que asumirán -frente a la modificación de los plazos que se propondrá cuando se trate el presupuesto- los diputados y senadores que ingresaron a la Legislatura en las listas del actual Ministro de Obras Públicas, Alberto Hammerly. Hasta el momento el delfín de Reutemann no se ha manifestado entorno a esta cuestión que desvela al gobierno. Lo que no deja dudas es que no ha demasiado tiempo para desactivar la “Bomba H” que fue hallada precisamente en Obras Públicas.
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