REUTEMANN: "LA OPOSICIÓN ME TOMÓ COMO UN BLANCO PARA SU CAMPAÑA"
De la muerte para abajo no le tiene miedo a nada. A la hora de las definiciones, prefiere el ánimo de la gente al espectro político que no dudaría en dejar en falsa escuadra a quien caiga en el error o en la desgracia. “En las crisis la gente dice siga porque vale la pena; los políticos esperan con una pala para cavarte la fosa”, aclara. Y asegura que los dardos artillados provienen de los mismos que compartieron la Alianza que casi arrasa con las esperanzas de los argentinos. “La oposición me tomó como un blanco para su campaña”, aseguró, y admitió estar “contento” de experimentar “esta especie de viento que lleva a salir un poco del neoliberalismo”.
En su opinión, muchos perdieron la memoria y no recuerdan la fuerza centrífuga que amenazó con licuar a la clase dirigente. Siente que el país comenzó a descongelarse en los últimos tres meses y que es imposible que la provincia quedara afuera de ese marco en el que las obras públicas fueron las más afectadas. En una extensa entrevista a La Capital, aseguró que se va del gobierno con algo que lo marcó a fuego: no haber podido evitar convivir con los dos años y medio de parálisis y pesadilla en que sumergió al país el gobierno de la Alianza.
-¿Los últimos tiempos de una campaña electoral se asemejan a la recta final de una carrera?
-Hoy no existe la misma euforia que al retornar la democracia. Las campañas van tomando otras técnicas. Por parte de la gente, aunque se asemeja a una apatía, hay una gran percepción y análisis cotidiano. Los candidatos tienen que tener mucho olfato para advertir el microclima; hay una relación, una percepción muy fina entre ambos. Uno puede leer claramente el estado de ánimo de las personas o cuando alguien mira todavía inseguro de quien va a votar.
-Algunas dicen que lo notan nervioso en este tramo final o que está fuera de estilo…
-La oposición me ha tomado como un blanco para su campaña. Pero yo diría que no se pueden sacar de encima que son responsables del gobierno más nefasto que tuvo la Argentina y hacen lo imposible para desviar la atención de los problemas que tuvo el país entre el 2000 y el 2002. Podrán decir todo lo que quieran, pero nadie les saca la cruz de la responsabilidad que tienen por ese desastre y eso es irreversible. Eso no lo olvidará ningún argentino.
-La oposición lo asocia a la cultura menemista o dice que achicó a la provincia.
-Todas las comparaciones que se puedan hacer son pocas para superar el desastre que hizo en el país la Alianza de la que forman parte los que ahora están haciendo campaña.
-El ARI prepara un ariete para investigar algunos aspectos de su gestión…
-Cuando un partido político se adjudica la potestad de investigar está cometiendo un serio error. La que tiene esa potestad es la Justicia. Si hay algo que investigar, y para lo cual las puertas están abiertas, que lo haga la Justicia. Algunos partidos son proclives a formar interminables comisiones investigadoras.
-¿Qué pasa que propios y extraños quieren aprovechar la onda expansiva que provocó la irrupción del presidente Néstor Kirchner en la vida política y proponen esos mismos aires para Santa Fe?
-No sé a qué cosa nos estamos refiriendo cuando hablamos de los nuevos aires para Santa Fe. Por ejemplo, en Santa Fe no hubo casos tan sonados como la dupla Fernando de la Rúa-Chacho Alvarez, que se presentaron como un gobierno tan transparente y que sin embargo nos dio el primer desengaño con el tema de los sobornos.
-¿Qué le enseñó la política?
-En realidad, yo ya había vivido en un mundo muy competitivo en el que había que estar con las antenas muy prendidas todo el tiempo, muy atento y leyendo entre líneas. La política es igual. Hay que estar muy atento las 24 horas, con mucho olfato y percepción de las personas que colaboran con uno o las que muchas veces se acercan. La política requiere un sexto sentido.
-¿Y qué cosas lo sorprendieron de la práctica política?
-Lo voy a repetir hasta el cansancio: el tirabuzón desastroso en que entró la Argentina entre el 2000 y el 2002. Nunca hubiese esperado cómo se pudieron cometer tantos errores para meternos en ese pozo.
-Como candidato a senador, ¿qué opina del sistema unicameral?
-La reforma política será una tarea ardua que habrá que hacer sin egoísmo y para que la gente tenga más participación. Los senadores equilibran la parte territorial. A mí me gusta ese equilibrio. Lo que se puede hacer es bajar el número de legisladores.
-¿Qué significa ser progresista?
-A mí me gustan muchas de las cosas que están ocurriendo en la Argentina. Este cambio, esta especie de viento que lleva a salir un poco del neoliberalismo y volver a ideas olvidadas. Estoy muy contento con lo que se está viviendo.
-¿De dónde viene el rumor de que usted abandonaría la política?
-Escuché muchas cosas de diferente calibre, a veces venden carne podrida. Voy a seguir trabajando mientras pueda.
-¿Es cierto que no vino a una fiesta a Rosario porque tenía miedo de que lo silbaran?
-Salvo a la muerte, no le tengo miedo a nada.
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