Reutemann presidió el acto por la muerte de General José de San Martín
El gobernador Carlos Alberto Reutemann presidió en Venado Tuerto el acto conmemorativo del 153º aniversario de la muerte del general José de San Martín.Junto al gobernador, encabezaron la ceremonia realizada en la plaza San Martín el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Hammerly; el intendente de Venado Tuerto, Roberto Scott; el secretario General y Técnico de la Gobernación, Ricardo Spinozzi y el presidente del Concejo Municipal local , Jorge Lagna. También participaron los diputados nacionales Carlos Castellani y María del Carmen Alarcón y autoridades militares y esclesiásticas y del poder Legislativo de la provincia. Las autoridades instalaron dos coronas de laureles al pie del monumento del general San Martín, en tanto que Scott agradeció la honestidad del gobernador, en lo que respecta a su gestión, y particularmente en que "no se haya emitido moneda espúrea en la provincia, y como consecuencia los santafesinos pudieron cobrar en tiempo y forma sus sueldos a pesar de la crisis que afectó al país".DISCURSO DEL GOBERNADOR”Como todos los años, nos reunimos en esta ciudad de Venado Tuerto para rendir nuestro homenaje a una de las figuras más íntegras de la historia argentina.José de San Martín nació en Yapeyú el 25 de febrero de 1776 y murió en Boulogne-sur-Mer el 17 de agosto de 1850.En sus 74 años de vida pasó solamente 13 en su patria; pero esos pocos años fueron suficientes para configurar el sentido de una acción y la grandeza de una personalidad cuya ejemplaridad indiscutible aún no ha sido superada.Ellos le bastaron para manifestar el talento militar, la visión estratégica de la historia americana, la capacidad para gobernar, la grandeza para anteponer los grandes proyectos a las ambiciones personales, la honestidad sin fisuras y el absoluto rechazo a las luchas fraticidas que hoy pertenecen a lo mejor de nuestro pasado.Mucho se ha dicho y escrito sobre San Martín; pero en este día yo quisiera recordarlo como el estadista que comprendía que, para crecer y consolidarse, los pueblos necesitaban estar unidos, superando rencores y diferencias del pasado.Y también quisiera evocarlo como el gran americano que supo que nuestras naciones tenían su propia identidad; pero siempre perteneciendo a un conjunto que las distinguiría en el resto del mundo.Los santafesinos tuvimos una temprana muestra del afán pacificador de este gran militar, cuando en febrero de 1819 se dirigió por carta a Estanislao López para suplicarle que suprimiera una lucha entre patriotas que sostenían las mismas ideas de libertad americana.Y todos los argentinos tenemos una gran deuda frente a este general, que sólo buscaba la emancipación del gobierno español, y que llegó a decir que su sable "jamás saldría de la vaina por opiniones políticas" y que "todo esfuerzo parcial era esfuerzo perdido".Le debemos toda esa cantidad de tiempo y de talento que hemos desperdiciado oponiéndonos los unos con los otros, sin encontrar una base común, que pudiera sostenernos a todos por igual.Pero el resto de Sud América también tiene que volver su mirada al único hombre de la historia argentina que alcanzó una verdadera significación continental. Al hombre que después de liberar Chile y Perú, comprendió que eran unidades geográficas y culturales que debían organizarse en naciones diferentes; aunque él siempre luchara por liberar a una Hispanoamérica, a la cual sentía como una unidad.Hoy que sabemos que el MERCOSUR es una posibilidad cierta para nuestra inserción en el mundo, hay historiadores que proponen que miremos a San Martín como un precursor de esa región integrada. Y pienso que sería un justo homenaje para el prócer que también en este aspecto nos dejó una lección de grandeza.Este aniversario encuentra a la patria de San Martín recuperando muchas de las esperanzas perdidas en los últimos años. Pero es importante que recordemos que sólo de nosotros y de nuestra capacidad para aprovechar las enormes posibilidades que hoy tenemos entre las manos,dependerá que terminemos de construir ese país que el Libertador quiso y extrañó hasta el último momento de su vida”.
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