REUTEMANN, SIEMPRE EN EL CENTRO DE LA ESCENA
El ex gobernador se las arregla para estar siempre en boca de todos. Casi no participa de actos públicos en Buenos Aires, pisó la ciudad de Santa Fe sólo dos veces desde 2003, ya no recorre la provincia (uno de sus más publicitados fuertes electorales) y prácticamente no le da notas a los medios. Pero siempre está.
Carlos Alberto Reutemann hizo de sus silencios y de su ritmo político –particularmente lento y no por ello ineficaz– una marca personal que lo distingue del resto de las figuras políticas de la provincia y del país. Pero ese excesivo perfil bajo casi siempre se termina trocando en altos centimetrajes en los diarios y en largos minutos en las radios, aún cuando las novedades no provengan directamente de él.
Y esta semana arrancó del mismo modo. Uno de los ex funcionarios públicos procesados en la causa que investiga las responsabilidades políticas de la inundación de 2003, Ricardo Fratti, disparó por elevación contra el ex gobernador y ex corredor por lo que, opina, es una injusticia y una arbitrariedad.
A través de su abogado defensor, el doctor Jorge Pegassano, Fratti le sugirió al fiscal Ricardo Favaretto la conveniencia de recordar los actos y las responsabilidades de Reutemann durante aquellos días de abril de 2003. En una nota publicada ayer por el Diario Uno de Santa Fe, Pegassano afirma que el delito atribuido a Fratti (incumplimiento de deberes de funcionario público) requiere también un poder actuar y agrega: “Ha quedado palmariamente demostrado que los superiores a él, entre ellos el gobernador Reutemann, se encontraban en el lugar de los hechos en forma permanente y el día 27 de abril de 2003 se hizo presente en el Tramo 2, cuando empezó a entrar el agua”. Así, la defensa de Fratti sostiene que el control de la situación estaba en manos del entonces gobernador, por ser la máxima autoridad de la provincia.
Esta nueva palada de tierra sobre la otrora impoluta figura de Reutemann se suma a la decisión del fiscal de Cámara Raúl Reyes, quien el pasado 6 de junio pidió ante la Cámara de Apelaciones que el ex gobernador sea indagado en el marco de la causa que investiga los posibles delitos cometidos por funcionarios provinciales y municipales durante la inundación.
Reyes contradijo, con ese pedido, la decisión inicial del juez que lleva la causa, Jorge Patrizi, quien en su fallo del 19 de abril de este año decidió que era mucha molestia que Reutemann tenga que declarar en las indagatorias del proceso. De todos modos, el fiscal Reyes actuó con cautela: dio a entender que no responsabiliza al ex corredor de delito alguno, pero considera necesario que se lo indague antes de determinar si tuvo algún grado de responsabilidad durante la crecida del Salado.
Pero estos dos dolores de cabeza para Reutemann, causados por una de las causas más polémicas en muchos años, no son los únicos hechos que lo volvieron a poner en el centro de la escena política: la semana pasada, la Corte Suprema de Justicia de la provincia ordenó revisar siete causas cerradas y la decisión manchó, una vez más, al ex gobernador.
Claro que pudo ser peor, porque la Justicia provincial no incluyó en el listado de las siete causas a revisar las actuaciones del poder político y policial durante la represión de diciembre de 2001, que dejaron ocho muertos en la provincia y que se convirtió, antes de la inundación del Salado, en la principal piedra en el zapato de Reutemann. De todos modos, en esa lista sí están incluidas las causas sobre las irregularidades en las negociaciones entre la empresa informática multinacional IBM y el Banco de Santa Fe y también la que investiga el fraude a la Caja de Jubilaciones, y su subsiguiente vaciamiento.
LA IRRUPCIÓN DE LOS MEDIOS “FORÁNEOS”
Santa Fe también es Argentina, y viceversa, pero siempre llama la atención que una revista nacional –esto es: porteña– dedique su tapa a las internas políticas santafesinas. La aparición del último número del semanario Veintitrés reavivó las suspicacias generales en torno al difuso triángulo que forman, puertas adentro del PJ, el presidente Néstor Kirchner, el diputado nacional Agustín Rossi y el ex piloto de Fórmula 1 y principal elector del justicialismo en Santa Fe Carlos Reutemann.
La revista Veintitrés publicitó su última edición en las calles de la ciudad como nunca antes lo había hecho; en la tapa, el nuevo hombre fuerte del kirchnerismo en la provincia, Agustín Rossi, es presentado como el político que ocupa, hoy, el rol que en otras épocas ocuparan César Jaroslavsky (durante la presidencia de Raúl Alfonsín) y José Luis Manzano (bajo el menemismo): el del funcionario con visión de la macro política que a la vez está llamado a jugar un rol clave en la ingeniería electoral del oficialismo de cara a las elecciones del año que viene.
La cada vez más frecuente aparición de Rossi en las tapas de los medios nacionales y su participación en el debate que acabó con la salida de la reutemanista María del Carmen Alarcón del bloque oficialista de la Cámara de Diputados de la Nación, parecen indicar que el presidente finalmente encontró a su embajador en Santa Fe. Rossi era, hasta los sucesivos rechazos de María Eugenia Bielsa y del entonces ministro Horacio Rosatti, un concejal de Rosario que buscaba su reelección; a menos de un año de aquel escenario, se perfila como el hombre con el que el kirchnerismo encabezará la batalla final contra el reutemanismo fronteras adentro de la provincia: ese ajedrez silencioso que ya se cobró varias cabezas, María del Carmen Alarcón incluida.
Y a este posicionamiento de Rossi a la altura de Reutemann contribuyó otra publicación, no ya nacional: en su última edición, la revista Rosario Express afirma en su editorial que “la candidatura de Reutemann está descartada” y plantea que la carrera hacia la Casa Gris será entre Rossi y el socialista Hermes Binner, pese a los esfuerzos transversales o concertadores del presidente.
LAS ENCUESTAS
En este marco, con un Reutemann omnipresente a pesar de su reserva y de sus silencios, un encuestador apareció para agregar nuevos matices a la previa de la campaña 2007. En diálogo con El Ombligo del Día (LT10), Néstor Murillas –que frecuentemente se presenta como “el encuestador de Reutemann”– aseguró que el Lole ganaría las elecciones en la capital provincial si ya estuviera lanzado como candidato a gobernador.
Según los sondeos de Murillas, en la ciudad de Santa Fe la intención de voto es la siguiente: Binner 35 por ciento; Reutemann 31; Rossi 4, Héctor Cavallero y Omar Perotti 2 cada uno; y el 26 por ciento restante están indecisos. Pero esos números refieren al actual escenario, donde Reutemann aún no se ha lanzado formalmente como candidato a gobernador.
Formulada a partir de esa variación, la encuesta de Murillas arroja otros resultados: algunos votos poco firmes a favor de Binner y otros de los indecisos irían a parar a las arcas del Lole. Así, los números indican: Reutemann 43 por ciento; Binner 30; Rossi 3; Perotti 2; Cavallero 1,5; y los restantes (el 20,5 por ciento) siguen indecisos.
El encuestador confirmó uno de los supuestos que se manejan en todos los ambientes políticos y periodísticos: Reutemann tiene mejor intención de voto “en los sectores bajos, en los lugares que más se inundaron”, según señaló el propio Murillas, que en los sectores medios y altos, donde alegan las supuestas responsabilidades del ex gobernador durante la inundación como un factor que daña su imagen.
Claro que, a pesar de considerarse un hombre de confianza del ex gobernador, el encuestador no se animó a vaticinar si Reutemann se presentará o no en las elecciones de 2007. Murillas aludió al consabido “eso lo va a decidir él según sus tiempos” y agregó que hay más ganas en el entorno que en el propio ex gobernador de una candidatura para una tercera gestión.
Por otro lado, Murillas aseguró que –según las lecturas que derivan de sus encuestas– Agustín Rossi “no se ha logrado imponer” en las preferencias de los santafesinos y que su figura “se desdibujó” luego del sonoro episodio que lo tuvo como partícipe y que acabó con la expulsión de María del Carmen Alarcón del bloque oficialista que hasta hace un mes compartían.
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