REVELACIONES SOBRE EL JUEGO ILEGAL EN NUESTRA PROVINCIA
¿Cómo puede medirse al juego clandestino? ¿Cuántos millones mueve y dónde tiene sentados sus reales?
Al menos en parte, preguntas como éstas tienen respuestas bastante confiables, si se revisan las estadísticas de su competidor directo: el juego oficial.
La Caja de Asistencia Social-Lotería de la provincia mide mensualmente su recaudación en cada una de las localidades santafesinas y a ese monto de dinero se lo divide por su número de pobladores, según el Censo de 2001. Así, se obtiene -en pesos- cuánto gasta por habitante cada ciudad o pueblo en el juego oficial.
Los guarismos muestran que hay lugares donde se juega más que en otros y, seguramente, habrá diferencias culturales, sociales y económicas para encontrar una explicación más profunda.
Mientras tanto, puede advertirse que una constante matemática recorre los 19 departamentos: a la quiniela del Estado le va muy mal en las cabeceras departamentales, justamente donde se encuentran ubicadas las jefaturas de las Unidades Regionales de la Policía.
AL REVÉS
Es curioso: donde la presencia del Estado y sus fuerzas de seguridad es mayor, son menores los frutos del juego oficial.
A priori podría suponerse que cuanto mayor es la distancia de una localidad respecto de las autoridades policiales, debiera ser más alta la posibilidad de que crezcan las apuestas ilegales o clandestinas, que escapan al brazo de la Justicia. Pero la realidad se presenta exactamente al revés.
Es cierto que los peores números (donde se recaudan menos de dos pesos por habitante) no se registran en las cabeceras departamentales, pero ¿cómo puede explicarse que en el departamento La Capital, mientras en Colastiné Norte se recaudan 32,46 pesos por habitante, en nuestra ciudad sólo $ 6,92 y en La Guardia $ 3,65?
Diferencias similares se encuentran también en los demás departamentos.
Por otra parte, ninguna de las 20 localidades de mayor venta de apuestas oficiales en la provincia es una cabecera departamental.
Más controles en la Lotería
El vicepresidente ejecutivo de la Caja de Asistencia Social-Lotería de Santa Fe, Daniel Sorrequieta, habló con El Litoral sobre el juego clandestino. Más allá de la acción policial y judicial para la represión de este tipo de juego, interesa conocer cuáles son las políticas que lleva a cabo la Lotería para combatir al juego ilegal o clandestino.
“Tenemos que acrecentar los medios de control y hacernos cargo de nuestra red de ventas, fiscalizándola como corresponde. Estamos instrumentando un plan de acción: si el agenciero y subagenciero no se siente controlado, seguramente va a seguir cediendo a las tentaciones del juego clandestino, que hoy nos tiene la red infectada en una escala considerable”, lamentó el funcionario.
Sorrequieta consignó que había que observar que en un operativo reciente, “sobre seis lugares que se allanaron, en los que se encontraron evidencias de juego clandestino, tres eran agencias oficiales, y esto se reproduce en toda la provincia…”.
La Lotería “debe controlar su red de ventas y hacer inspecciones periódicas; tenemos los instrumentos legales para sancionar a las agencias, las que pueden llegar a perder su permiso como permisionarios”.
AMPAROS JUDICIALES
Pero, además, “vamos a salir a jugar el partido en la cancha, en el terreno comercial: ante evidencias de que en una agencia haya juego clandestino pero que no alcance para una sanción, vamos a abrirle otra agencia en el frente o en la esquina, con un permisionario que se comprometa con el juego oficial. Y como la Lotería tiene el poder discrecional de abrir cuanta agencia crea necesario, cuándo y dónde lo considere, vamos también a pelear de esa manera”.
El funcionario comentó que “hay algunos pícaros que presentan amparos y logran así seguir funcionando como agencias”, aun con procesos administrativos que muestran el juego clandestino en esos locales. “A ésos los vamos a rodear de agencias oficiales”, aseguró.
“En mi gestión, no se ha dado este tema de los amparos, pero hubo gestiones anteriores que tuvieron que soportar agencias con amparos que, de esa forma, funcionan desde hace diez años; en Rosario hay una”, remarcó, para decir luego que: “Es cierto que es un problema judicial, pero también del Estado que no ha seguido esa causa”.
“Debemos ser competitivos y generar un sistema de premios y castigos para las agencias. Este mensaje ya se lo hemos dado a los agencieros -con quienes tuvimos una reunión hace 60 días-, desde hace un tiempo prudencial; ahora vamos a salir a la calle a castigar el juego clandestino y premiar a quienes se comprometan a tener, sin contaminación, las redes del juego oficial”.
En los últimos tiempos, el juego ilegal “crece de manera descarada; por eso habrá mayor control y persistencia en ese control”.
CUESTIÓN DE MILLONES
Millones de pesos nutren al sistema ilegal manejado por los capitalistas del juego, y para entender cuánto se podría recaudar de aquél para el fisco basta mencionar que las jugadas legales aportaron a los ministerios de Salud y Educación unos 4 millones de pesos en el primer bimestre de 2004.
Para Sorrequieta, “es difícil concientizar al apostador y obtener resultados sólo mostrándole que el juego oficial redunda en el beneficio de la comunidad. Creo que a los males se los combate con competitividad y firmeza: desde la Lotería y la Policía”, definió.
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