REVELAN DATOS PREOCUPANTES SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS MENORES DETENIDOS EN SANTA FE
Como resultado de un programa de prevención de VIH –SIDA llevado a cabo durante el año 2004 se realizó un número importante de encuestas y entrevistas personales en lugares de detención tanto para mayores como para menores.
Las mismas incluyen una serie de interrogantes sobre adicciones, escolaridad, etc. Entre los datos recabados se indagó sobre apremios y torturas, sobre las secuelas e incapacidad como resultado de esas prácticas policiales.
Metodológicamente, se sistematizaron las respuestas sobre las heridas recibidas como producto de la violencia en el medio difícil y conflictivo en que les toca vivir a muchos chicos. Teniendo en cuenta que las cifras hablan por si solas, que los datos recabados tienen la contundencia de la realidad en la que están inmersos los chicos dentro y fuera de los lugares de detención.
Según se informó, los 76 chicos entrevistados tienen entre 12 y 18 años, están distribuidos en comisarías y en el IRAR.
SECUELAS DE LA VIOLENCIA
Los niños que se encuentran privados de la libertad, como decíamos en el párrafo anterior, se encuentran inmersos en un estado de violencia permanente.
Los siguientes datos demuestra la cantidad de niños que pese a su corta edad han sufrido heridas ya sea armas de fuego, blancas o ambas, heridas que no tienen que ver únicamente, con la violencia policial, sino del medio en que viven, como producto de peleas, grescas, o enfrentamientos, etc.
Según se informó, “los heridos con armas suman un 61%: con armas de fuego 39%; con armas blancas 50%; y con heridas de armas de fuego y blancas un 10%”.
B- GOLPES, APREMIOS TORTURAS
Las cifras que a continuación se exponen se refieren si, a golpes de distinta envergadura producidos, por la policía. Estas practicas están naturalizadas de tal modo que ni siquiera se denuncian y se producen en general al momento de la detención por personal policial, en otros casos los golpes se producen durante las requisas o en motines. Muchos de estos casos fueron denunciados por la CTC públicamente y en sede judicial. En base a estos datos, el 95% de los chicos sufrieron apremios (datos corroborados por especialistas médicos) mientras que sólo un 5% no fue golpeado mientras estuvo detenido.
Un llamado de atención son las secuelas del trato que reciben los chicos. Un 46% refirieron secuelas y-o incapacidad traducida en diferentes patologías.
Los chicos las traducen en “dolores en cintura, zona renal, espalda; dolores internos; problemas en articulaciones de hombro, rodillas; dificultades motrices en piernas; problemas auditivos, costillas fracturadas, marcas de bastones en espalda, dolores en pie y rodilla, cicatrices, rotura de los huesos de la nariz”.
Tal como se indicó, “llamó la atención también que un niño de trece años que estaba en el CAT había sido golpeado y tenia dificultades para caminar, muchos referían que después de los golpes sentían dolor al respirar en la zona de las costillas, uno de los chicos sufrió pérdida de piezas dentarias, marcas cicatrices en la cabeza, otro de los chicos refirió traumatismo de cráneo”. “Es necesario aclarar que los golpes se encuentran de algún modo naturalizados y que son de práctica en el momento de la detención. Muchos no los denuncian y las secuelas de los mismos no son tenidas en cuenta por los mismos chicos que se acostumbran a estas prácticas”, explicaron.
Otro de los temas sobre los que llamó la atención la Coordinadora de Trabajo Carcelario fue sobre el consumo de drogas de los menores detenidos. “Las cifras son significativas ya que el 95% consume distintas sustancias. Y alarmante es la edad temprana que se comienza con el consumo. Encontramos chicos que refirieron haber comenzado a los 7 años”, indicaron en un documento elaborado por los integrantes de la CTC.
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