RICE ASEGURÓ QUE EE.UU. NO TORTURA A PRESOS EN NINGUNA PARTE
Acorralado por el escándalo de los vuelos y las cárceles secretas de la CIA en Europa, el gobierno de Estados Unidos dio un giro en sus posturas sobre los interrogatorios de prisioneros. Durante una visita a Ucrania, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, afirmó ayer que los interrogadores estadounidenses deben respetar las convenciones de la ONU contra la tortura tanto en su territorio como en el exterior.
El anuncio de Rice durante su estadía en Kiev, la capital de Ucrania, tras su paso por Berlín y Bucarest, parece destinado a descomprimir el malestar en Europa por las denuncias de vuelos y cárceles clandestinas de la CIA en ese continente, donde se habría torturado a sospechosos de terrorismo. La polémica también involucra a los gobiernos de Italia y Gran Bretaña.
“Es política de Estados Unidos que la Convención de la ONU sobre la Tortura se aplique a todo el personal norteamericano en cualquier lugar donde se encuentre, sea en su país o en el extranjero”, enfatizó la jefa de la diplomacia estadounidense.
Washington había argumentado hasta ahora que las normativas internacionales no rigen cuando los interrogatorios son realizados fuera del territorio de EE.UU. Por eso, al menos teóricamente los investigadores de la CIA podían usar en terceros países métodos prohibidos por la Convención contra la Tortura.
La ONU instó ayer a EE.UU. a respetar en forma estricta la prohibición de torturas también fuera de su territorio. Con cárceles como Guantánamo, Washington quiere crear aparentemente una “tierra de nadie legal”, denunció la comisaria de Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour, en Nueva York.
Muy cerca del Día de los Derechos Humanos —el 10 de diciembre— Arbour se quejó de que la “guerra contra el terrorismo” es utilizada cada vez con más frecuencia como disculpa para “diluir la prohibición de tortura”.
Durante la rueda de prensa que concedió en Kiev, Rice negó contundentemente que su país haya permitido nunca la tortura, ni siquiera de manera indirecta. Pero lo cierto es que la polémica sobre las presuntas escalas en aeropuertos europeos de vuelos de la CIA con sospechosos de terrorismo, para llevarlos a cárceles secretas en el Este de Europa ensombrece la gira de Rice.
De hecho, se espera que hoy la secretaria de Estado norteamericana sea interrogada durante la reunión de la OTAN en Bruselas sobre estos temas.
Este escándalo salpicó también al gobierno italiano. El diario The Washington Post acusó al gobierno de Silvio Berlusconi de “haber autorizado la operación” para el secuestro en territorio italiano del clérigo extremista Abu Omar.
Pero la versión fue categóricamente desmentida por el premier. “Lo digo y lo repito: el gobierno italiano no está involucrado en ese asunto. Ni yo, ni mis ministros, ni los secretarios de Estado o miembros de las instituciones italianas fuimos advertidos ni informados. Jamás lo fuimos”, aseguró Berlusconi.
“Desmiento de la manera más firme todas” las versiones “sobre el caso y rechazo con desdén todo intento de divulgar falsas verdades”, enfatizó el jefe del gobierno italiano. “¡Qué más puedo hacer para que se entienda que no estamos involucrados en el secuestro de Abu Omar!”, se irritó Berlusconi tras las denuncias publicadas por la prensa sobre el secuestro en Italia del imán extremista egipcio en 2003 y su posterior traslado secreto a Egipto.
El primer ministro británico, Tony Blair, también salió ayer a despegarse del escándalo. En un discurso en el Parlamento, aseguró que “no sabe nada” sobre la supuesta existencia de cárceles de la agencia de espionaje de EE.UU. en Europa, y declaró al mismo tiempo que la cárcel de Guantánamo es “una anomalía que debería ser suprimida”.
Blair respaldó además ante el Parlamento las declaraciones de Rice en Kiev, sobre la prohibición de la tortura en EE.UU.
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