Río Turbio
Es absolutamente cierto que las ciudades, según su latir, según sus condiciones climáticas, van moldeando la personalidad de quienes las moran. Es también verdad que la mayoría de los pobladores del sur argentino pelean contra los designios de un clima que es casi siempre hostil. Parece ser una lucha entre personalidades indómitas. Y eso se nota en Río Turbio.
En 1943 este lugar era un campamento de pioneros que buscaban carbón bajo la tierra cuando no se sabía con certeza cuánto había. Ahora el lugar, aún cuando económicamente sigue dependiendo de los vaivenes de la explotación minera, ha tomado un impulso que antes, cuando la mina dependía de la nación, era impensado. Y en eso mucho han tenido que ver los que creyeron que era posible vivir en este territorio duro.
Río Turbio está enclavada en el extremo sur-oeste de Santa Cruz. Aún hoy no es posible llegar hasta aquí sin atravesar una parte de ruta enripiada. De modo que, hasta no hace tanto, el sólo hecho de venir hasta este pedacito de omisiones argentinas suponía una atravesar por situaciones al menos complicadas, por la siempre difícil ruta 40, que no se caracteriza por su mansedumbre.
Es factible que por estos elementos, desfavorables para cualquier ciudad, uno llegue muñido de prejuicios a esto que suponíamos un páramo. Tan factible como que a poco de andar por Turbio la realidad acabe por darnos de cara con cualquier supuesto. Los primeros pobladores coinciden en que antes este era un lugar opaco, tal como lo suponíamos; pero queda claro que “antes”.
Un periodista que hace 40 años trabaja en la zona dice que 28 de Noviembre, el pueblo vecino, nació como una manera de que la provincia de Santa Cruz tuviera control sobre la zona. Es que Turbio siempre dependió de la nación y era como un estado pequeño enclavado en una provincia que no tenía como tener injerencia en los tiempos en que Yacimientos Carboníferos Fiscales mandaba.
Casi nadie se atreve a contradecirlo. Sólo que lo cierto es que hoy, cuando los yacimientos, tras haber sufrido la mugre de la privatización y el paso a la administración provincial, siguen siendo motivo de bandera, de vida, de identidad y, aún cuando 28 d Noviembre creció, nadie ha podido cortarle las alas a Turbio para que siga siendo oronda “capital de la cuenca carbonífera”.
En torno a las historias del carbón se cuecen muchas habas que han sido y son termómetro de este lugar que hoy cuenta con una Unidad Académica de la Universidad de la Patagonia Austral, una población que ronda los 10 mil habitantes y un orgullo que se escapa de las venas negras de hollín: el de haber sido el primer pueblo argentino que echó a patadas a los privatizadores menemistas. Nos quedamos aquí unos días para indagar más.
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