RIQUELME YA NO SE ACUERDA DEL BARSA
Hacía mucho tiempo que no cerraba tan felizmente una tarde de domingo. Hasta el hecho de haber sido silbado en el estadio Montjuic de Catalunya puede tomarse como una revancha. Juan Román Riquelme tuvo la satisfacción de haber sido designado para rematar el penal que su equipo tuvo en el último minuto de su partido de ayer. Y lo remató con precisión. Su primer gol en el Villarreal se tradujo en el triunfo de su equipo, de visitante, nada menos que en la ciudad de Barcelona.
Romy, claro, se mostró satisfecho con el juego desplegado: “Me he visto bien sobre el campo, pero reconozco que hemos tenido un poco de suerte porque no es habitual ganar con diez”. También destacó la actuación del Espanyol: “Han perdido pero han jugado bien”.
Juan Román Riquelme se va acomodando rápido en su puesto de ídolo que le reclama el Villarreal. Ayer, por caso, el partido con el Espanyol encontraba a los dos equipos en igualdad de condiciones, tras un par de empates en las primeras fechas. Fue el local el que se puso en ventaja con un remate desde lejos de Maxi Rodríguez a los 13 minutos, que se coló al lado del palo izquierdo de Reina. Mientras, Riquelme no podía hacer pie. Domoraud y Bastía presionaban incesantemente sobre los volantes visitantes, y el Espanyol dominaba el encuentro. Sin embargo, tras una cadena de errores del fondo local, Víctor consiguió el balón y marcó el empate de derecha, a los 24 minutos.
En el segundo tiempo, Espanyol volvió a recuperar el dominio del juego. El Villarreal se agrupó en el fondo, sobre todo después de la expulsión de Quique Martín, y sufrió hasta el último minuto, cuando el árbitro Turienzo Alvarez marcó un dudoso penal tras un presunto agarrón de Wome sobre el brasileño Belleti. Ahí apareció la jerarquía de Romy, que hasta ese momento no había jugado un gran partido, para ejecutar con tranquilidad la pena máxima y darle al Submarino Amarillo su primera victoria en la Liga.
Claro que el público de Montjuïc no perdonó el pasado del argentino y tampoco la complicada salida del club del jugador catalán Roger García. Ellos centraron buena parte de las iras de la afición blanquiazul. De principio a fin, ambos jugadores soportaron todo tipo de silbidos y críticas. Existían ciertas dudas sobre el recibimiento de la afición a Roger, pero pronto quedaron despejadas. Apenas se anunció la alineación del Villarreal, le tocó el turno a Roger y, acto seguido, hubo bronca, insultos y los gritos estuvieron a la orden del día.
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