RIVER DIO OTRO PASO AL TÍTULO
River arrancó con el paso cambiado en los primeros minutos. No se decidía a atacar y daba ventajas a la hora de defenderse. Conclusión: permitió que Lanús, con muy poquito y a puro pelotazo, se adelantara, más allá de que el arquero Lux tampoco fue exigido demasiado.
Gallardo de a poco se fue metiendo en el partido y ahí River mejoró. Justamente el Muñeco tuvo el gol, después de un gran pase de Sand. Pero su remate, a metros del arco, se fue desviado. El propio Sand, de cabeza, le cambió la dirección a un centro y casi la manda adentro por el segundo palo. El arquero estaba bien parado y controló bien.
Hasta ahí, después de aquel arranque con dudas, River había hecho suficientes méritos para ponerse arriba. Además, por una cuestión de actitud. Proyectó con decisión a sus laterales y le sobró gente en camp rival. Es decir, quería imponer la diferecia y demostrar por qué es el puntero del campeonato. El problema aparecía en los metros finales, donde las imprecisiones se apilaban una detrás de la otra.
A los 24 minutos la presión de River se hizo intensa. Cuevas, primero, recibió solo dentro del área y sacó un derechazo que dio en el palo. El rebote le quedó a Sambueza, que le dio de primera y otra vez en el palo. A esa altura se caía de maduro que Lanús no aguantaba. Y apenas un minuto después, Sand (casi debajo del arco y sin marcas) aprovechó un preciso pase de Sambueza y la empujó con un toquecito al gol.
Era más River e incluso antes de la media hora ya debía estar arriba por otro gol más. Gallardo fue un buen conductor y cada uno de sus pases era una situación segura de gol. Justamente, metió una pelota en profundidad al área grande y Sand, solo y su alma, tardó en reaccionar: su remate se fue afuera, con el arquero rezando y sin saber qué hacer.
Pero en el último cuarto de hora los de Astarda se relajaron. Volvieron a jugar como en el arranque y ahí la pasaron mal. Es más, casi se van al entretiempo con el empate. Nasuti salvó en la línea (¿con la mano?) una pelota que, para la mayoría de los jugadores de Lanús, había entrado. El árbitro salió decidido a cobrarlo, pero el juez de línea se quedó paradito en su lateral y, desde una inmejorable posición, señaló que la pelota no había cruzado la línea del arco.
En el segundo tiempo salieron con todo. Andrizzi, con su movilidad en todo el frente de ataque, fue un dolor de cabeza para los defensores de River, que dudaron una y otra vez entre encimarlo o esperarlo.
River también aportó lo suyo. Cuevas y Sand acumularon situaciones de peligro y pudieron aumentar. Hasta que llegó el blooper de Lux, quien quiso despejar casi en el área chica y le erró a la pelota. Andrizzi, sin problemas, la empujó adentro.
Sorpresa e injusticia en el Monumental. River, lógicamente, se fue desesperadamente al ataque. Entró Maxi López en lugar de Sand, pero el gol llegó con un remate cruzado de Toranzo, que se metió junto a un palo y muy lejos del alcance del arquero.
Alivio general, claro. Era lo que necesitaba River para mantenerse arriba y sacarse ni más ni menos que la presión de encima. Aguantó los minutos finales y el pitazo final encontró imágenes bien diferenciadas. Los jugadores de Lanús enojadísimos con la actuación del árbitro. Y los de River, en cambio, envueltos a una inmensa alegría, de esas que no se explican así nomás.
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