RIVER DIO UN GRAN PASO HACIA LA CLASIFICACIÓN
Sorprendió en los primeros minutos la postura que adoptó Tolima, que en lugar de replegarse y armar dos líneas de cuatro bien cerradas, se animó a plantear el partido en campo rival.
Claro, ¿quién imaginó algo así? Nadie. Sobre todo porque en los papeles los colombianos llegaron al Monumental como la cenicienta de la noche. Pero se animaron y en el arranque tuvieron un par de situaciones, que fueron bien neutralizadas por el muy atento arquero Costanzo.
River, indudablemente, sintió el impacto y durante la primera media hora fue un equipo sin rumbo. No sabía si atacar o defender. Iba Gallardo, pero con más obstinación que otra cosa. También intentaba Montenegro, pero su aceleramiento le quitaba precisión. Entonces, Salas rotaba con desesperación por todo el frente de ataque, porque la pelota le llegaba muy sucia y siempre con un marcador encima.
Coudet, de a poco, empezó a ser salida por la derecha. Y en un desborde profundo mandó el centro al primer palo, donde Salas metió la punta del botín para mandar adentro. Todos lo gritaron, pero el línea, muy atento, no dudó en levantar la bandera. El chileno se le fue encima y le dijo de todos menos lindo. Pero había posición adelantada, más allá de los reclamos.
Ciciliano, en una rápida contra, quedó con la pelota en la medialuna y toda la defensa de River a contrapierna. El volante probó a colocar, con Costanzo muy tapado, y de casualidad no terminó adentro.
River se dio cuenta de que el negocio estaba por los costados, por la derecha fundamentalmente, donde Coudet se divirtió de lo lindo con sus reiteradas proyecciones. Y justamente, un centro de Coudet al segundo palo terminó en la cabeza de Lucho González, quien hasta tuvo tiempo para elegir el palo.
Se esperaba que River saliera a definir rápido las acciones. Era cuestión, apenas, de acelerar y buscar la definición. Dio toda la sensación de que ese era el camino, sobre todo después de la primera llegada del segundo tiempo, cuando Salas le pegó a colocar y el arquero estaba muy bien parado.
Fue sólo un espejismo porque a partir de ahí Tolima se adelantó y sacó a la luz algunos problemas defensivos de River. Astrada, en ese momento, se desesperaba en el banco y pedía que “no se vayan del partido”. Mientras tanto, los colombianos llegaban con peligrosidad.
Gallardo, es cierto, tuvo el gol un minuto antes de dejarle su lugar a Ludueña. El Muñeco encaró decidido, con espacios, amagó tirar el centro y le dio al arco. La pelota rebotó en el travesaño y el rebote le quedó a Salas, que metió un cabezazo a colocar que se fue lamiendo el palo.
A medida que los minutos pasaron, Tolima se cansó. Y no pudo mantener el ritmo. Conclusión: River se movió con mayor comodidad. Con Ludueña y Sand adentro de la cancha, la consigna del equipo de Astrada en los minutos finales fue cuidarse las espaldas, para evitar sorpresas desagradables, y atacar si la situación lo permitía.
Entonces, el partido entró en un bajón . Uno que no quería y el otro que no podía. Así se mutiplicaron los bostezos, mientras que los hinchas se entusiasmaban con el resultado que les abría de par en par la puerta a la clasificación.
Pudo aumentar Salas, con un remate bajo que el arquero Gómez (la figura de la noche) tapó tirándose de palo a palo. Y también lo tuvo Sand, con una entrada fulminante por derecha.
Hubo algún susto aislado en el final, pero terminó siendo triunfo para River que ya se siente en la otra fase.
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