RIVER FESTEJÓ Y TERMINÓ DE HUNDIR A BOCA
River tuvo ayer su tarde de gloria. En el Monumental, venció por 2 a 0 a su eterno rival, y se quedó con el superclásico, que además, le permite sumar tres puntos que lo ubican en la lucha por el título del campeonato local.
En el momento menos pensado, de un remate de pelota parada de Lucho González, Gastón Fernández controló el balón en el corazón del área, y de media vuelta sacó un disparo que ingresó por el primer palo de Abbondanzieri, marcando así una diferencia inesperada a los 13´ de la segunda mitad.
Ese gol iba a cambiar el rumbo del partido. River tomó aire frente a la gran presión que ejercía su rival en el comienzo del segundo tiempo, volviendo tomar posesión del balón y manejando los tiempos del encuentro.
Sobre el cierre, cuando el partido se esfumaba, Nelson Cuevas aprovechó un remate de la Gata Fernández y con el rebote dejó en el camino a Abbondanzieri y estiró la diferencia para rematar el partido.
El final llegó. River venció a su eterno rival y sumó tres puntos fundamentales que lo acercan a la cima y lo mantienen vivo en la lucha por el campeonato.
Rapidez. River se mostró muy ágil y priorizó la velocidad en sus salidas, aprovechando el desorden en el mediocampo xeneize.
Mareque confiado. El defensor del equipo dirigido por Astrada, desplegó toda su personalidad, no sólo para recuperar el balón, sino también para proyectarse por las puntas y el medio.
Imprecisión. En el medio campo, la indecisión y la inseguridad con el balón por parte de los jugadores del equipo de la Ribera, reinaron la amyor parte del tiempo, generando grandes inconvenientes para llegar al arco de Costanzo, algo que sólo pudo observarse en el comienzo del segundo tiempo.
Una defensa desprolija. Boca, con Schiavi como referente en la última línea, se mostró muy desordenada a la hora de frenar los ataques de Maxi López y Salas, y más tarde de Gastón Fernández junto a Nelson Cuevas. Jerez y Calvo se ocuparon de aplacar los desbordes del conjunto millonario, pero eso no fue suficiente.
Mascherano sin trascendencia. El mediocampista no tuvo gran protagonismo en el desarrollo del encuentro, y el equipo sintió su falta en la recuperación y creación en el medio campo.
Sin complicaciones. La defensa Millonaria evitó todo problema alguno y se mostró confiada a la hora de despejar los ataques de Boca, que se precipitaron en el comienzo de los segundos 45 minutos. Nassuti y Tuzzio tuvieron un buen partido.
El gol estaba en el banco. A los 36 minutos de la primera mitad, Astrada tuvo que hacer un cambio inesperado y debió sacar del campo de juego al chileno Marcelo Salas, que se resintió del golpe que había recibido en la cabeza. En su lugar, lo reemplazó Gastón Fernández que jugó un partido de muy buen nivel. Lo mismo sucedió con Cuevas, que ingresó en lugar de Maxi López y anotó el segundo tanto cuando se acercaba el final del encuentro.
Un encuentro accidentado. González y Salas en la cabeza, y Palermo en la rodilla izquierda: los tres recibieron fuertes golpes, y como consecuencia, los dos jugadores de River recibieron un vendaje en sus cabezas realizado por el cuerpo médico del equipo.
Este contenido no está abierto a comentarios

