RIVER GRITÓ CON ALMA Y VIDA
Cuánto valió ese gol de Maxi López. Se jugaban los cinco minutos finales, sin descuento, y la búsqueda de River era desesperada. Iba e iba, hasta con cierto desorden y desprolijidad. Pero con el amor propio de los que no se conforman así nomás. Enfrente tenía un rival duro, Racing, y una cancha a la que históricamente había que respetar. Gallardo, desde su derecha exquisita, llevaba la bandera. Los demás acompañaban. Hacía falta, ni más menos, que meterla. No había tiempo hasta que Maxi López puso las cosas en su lugar. Locura en los hinchas, locura en los jugadores, locura en el cuerpo técnico… River se había quedado con el clásico y, tal vez, con mucho más que eso.
La diferencia la marcó Gallardo. Con el simple y a la vez efectivo recurso de poner la pelota al piso. ¿Es tanto pedir? Parece que sí, según la realidad que domina el fútbol doméstico. Esa realidad en la que pegarle de punta y hacia arriba parece cosa de todos los días. Lo cierto es que Gallardo, con ese lindo andar dan chaplinesco, se la singenió para marcar el ritmo del partido en el arranque.
El hacía, él construía, él habilitaba, él hacía la pausa. Era él, en definitiva, quien marcó el camino de River. No fue el único, claro. Porque tuvo en Lucho González a un socio ideal para comunicarse en ofensiva. Porque una cosa es cuando uno intenta solo contra el mundo. Y otra, bien distinta, cuando hay un compañero dispuesto a conversar el mismo idioma futbolístico. El del pase corto y preciso, fundamentalmente.
Para colmo Racing no se quedó atrás. Al contrario, fue para adelante y le dio al partido un ida y vuelta bárbaro. Pero siempre dio la sensación de que River era más ambicioso, sobre todo a medida que se fueron repitiendo las proyecciones por el sector derecho de Coudet y del incansable Garcé.
Todo estaba abierto hasta que de pronto apareció sorpresivamente en el área Sand y ante el estatismo de la defensa local, metió una palomita que terminó adentro.
La ventaja le dio tranquilidad a River. Y a Gallardo más que ninguno. ¿Jugó sus mejores minutos en esta vuelta a River? Quizás. Lo cierto es que el Muñeco, ya con espacios por el adelantamiento de River, puso la pelota debajo de su suela y la hizo circular hacia un costado y otro.
Racing también tuvo sus chances, aunque cierto apresuramiento en algunos casos y las buenas intervenciones defensivas en otros, impidieron a los locales alcanzar la igualdad en esa primera parte que tuvo mucho de emoción y nada de aburrimiento.
En el segundo tiempo Racing tomó la iniciativa. Se adelantó en todas sus líneas y generó peligro a partir de los errores el pases de Tuzzio. Igual, el trámite se planteó lejos del área visitante. Mientras que River, con la diferencia en el bolsillo, se tiró atrás y cedió la iniciativa para apostar a la contra que, sin embargo, le costó sacar con comodidad. Gallardo, ya sin el rol protagónico del arranque, jugó casi como número cinco y lo suyo se limitó a administrar bien la pelota.
Pudo festejar River el segundo, un instante antes de que se cumpliera el cuarto de hora del complemento. Maxi López, con toda su potencia a cuestas, arrancó con el perfil cambiado y se llevó (lícitamente) por delante a su marcador. La defensa de Racing se quedó pidiendo falta, vino el centro atrás de zurda y debajo del arco, con Pezzuti ya jugado en el primer palo, Sand la punteó mal afuera. Más de uno gritó gol.
Estaba claro que Racing se iba a jugar el resto. No le quedaba otra que poner lo que tenía. Así fue para adelante y se encontró con el empate en una jugada rara. Rimoldi ejecutó un tiro libre de izquierda a derecha, la pelota se desvió en la barrera y descoló a Lux.
Ahí se puso nervioso River. Porque pasó, casi sin darse cuenta, de tener todo bajo control a abrirle la puerta a Boca. Entonces sumó gente en ataque y al partido le vino fenómeno. Es que los dos se entregaron en forma y el final estaba totalmente abierto.
River sabía que el empate no le convenía. Recobró el dominio en el último cuarto de hora y empezó a acumular posibilidades. El grito grande llegó, otra vez, a través de Maxi López, faltando sólo cinco minutos.
El deshago llegó con el pitazo que le dio a River tres puntos y un envión anímico increíble.
Síntesis
Racing: Gastón Pezzuti; Leonardo Tambussi, Cristian Grabinski, Angel Martínez, Javier Pinola; Lucas Rimoldi, Leonardo Céliz, Juan Manuel Torres, Sebastián Romero; Lisandro López, Luis Benítez. DT: Ubaldo Matildo Fillol.
River: Germán Lux; Ariel Garcé, Horacio Ameli, Eduardo Tuzzio, Ricardo Rojas; Eduardo Coudet, Claudio Husain, Luis González; Marcelo Gallardo; Maximiliano López y José Sand. DT: Leonardo Astrada.
Arbitro: Gabriel Favale.
Cancha: Racing.
Goles: PT 14m. Sand. ST 20m. Rimoldi, 40m. Maxi López.
Cambios: ST 23m. Luciano Olguin por Luis Benítez, Rubens Sambueza por Coudet y Nelson Cuevas por Sand, 41m. Lucas Ferreiro por Pinola y 42m. Cristian Tula por Gallardo.
Amonestados: Romero, Tambussi, Céliz, Rojas, Tuzzio, Coudet, Gallardo, Husain.
Este contenido no está abierto a comentarios

