RIVER LE GANÓ 3-1 A SAN PABLO CON UNA GRAN ACTUACIÓN Y DOS GOLES DEL MUÑECO GALLARDO
No había margen para errar ayer. Y en River se dieron cuenta. Encima jugó Marcelo Gallardo y el efecto contagio que propició el Muñeco le da ahora cierto aire de cara a la revancha en el Morumbí. Es que River entendió cómo jugar este tipo de partidos. Y lo jugó bien por más que en el final casi le descuentan.
De arranque nomás fue una tromba River. Porque el equipo sintió el efecto contagio que metió Marcelo Gallardo con su ingreso. Y el equipo fue otro. Diferente. Metió en todos lados. Anticipó en todas las pelotas. Corrió siempre… Porque River entendió, de la mano de Gallardo, que este era “el” partido. El que había que jugar. En el que había que sacar la cabeza de alguna manera, al menos. Porque encima llegaban los resultados del campeonato local y las cuentas daban que Boca podía ser campeón hoy. Y todo se potenciaba…
River fue entonces. Fue bien arriba. Atacó y atacó. A los 5 minutos lo perdió Maximiliano López que cabeceó desviado un centro de Montenegro y al ratito el delantero lo volvió errar al no llegar a empujar un centro de Eduardo Coudet. Después probó Montenegro y lo trabaron justo. Y le dio Luis González pero tapó Rogerio. Hasta que Gallardo hizo de las suyas…
El “10” —lleva la 16 en la espalda pero es el “10”— agarró la pelota en la puerta del área de San Pablo y la recorrió por afuera de derecha a izquierda. Sin gambetear, pero alejando la pelota de sus rivales y perfilándose al mismo tiempo para darle al arco. Y le dio. Y la clavó en el fondo ante la volada inútil de Rogerio que hizo más espectacular la escena que sellaba el 1 a 0.
Tuvo un par de chances más River después de eso. Sobre todo porque no se conformó. Guillermo Pereyra le pegó mal en el área y la bola se fue cruzada pero bien cerquita. Y Maxi López lo erró de manera increíble después de una corrida en soledad.
Pero River le dio respiro al San Pablo y los brasileños reaccionaron. No llegó Luis Fabiano a un centro de Nery. Y el mismo Nery, un rato después y casi con el primer tiempo escapándose, tiró un centro desde la izquierda que dio en Ahumada y descolocó a Costanzo para empatar todo. Ahí se enmudeció el Monumental. Porque este equipo, independientemente del efecto contagio que propició Gallardo, sintió casi siempre ese tipo de golpes…
Pero Gallardo estaba en la cancha… Y el Muñeco tuvo un tiro libre en la puerta del área al minuto del arranque del segundo tiempo y le dio al arco. La bola pegó en la barrera y entró mansita ante un Rogerio desesperado y un Eduardo Tuzzio que la acompañó hasta el fondo. Era el 2 a 1 que daba tranquilidad. Sobre todo porque todos sabían que el volante que ayer volvía después de 100 días iba a salir rápidamente debido a su larga inactividad.
Cabía ahí preguntarse entonces, otra vez, si sin Gallardo el equipo iba a empalidecer. No pasó. Es más, Luis González encaró por izquierda y le sirvió el 3 a 1 a Diego Barrado que empujó sin problemas… Es que a esa hora el efecto contagio de Marcelo Gallardo ya era pura sentencia.
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