RIVER MOSTRÓ SU CHAPA EN COLOMBIA
“Son las ventajas de ir al frente, de buscar, de no especular. Son las ventajas de contar con jugadores diferentes, con un Fernando Cavenaghi por ejemplo. Un futbolista que se encuentra en pocos lugares del planeta, un goleador implacable, un delantero capaz de dar vuelta un partido por su cuenta… Pasó aquí lo que se venía viendo en las últimas presentaciones de River: hay un equipo que ataca y arrasa. El modesto Tolima vaya si lo sufrió: a los 43 ganaba, pero en el primer minuto y medio adicionado ya perdía. Y perdió nomás. Claro que más allá de la felicidad por la victoria, River, para reforzar su sueño copero, deberá curar sus fragilidades defensivas…
River nunca se metió atrás, más allá de un mediocampo algo más combativo que de costumbre: Gabriel Pereyra (por Sambueza) fue “8” y Luis González pasó a la izquierda. Todo a pesar del terreno, que se veía verde, pero estaba muy desparejo y obligaba en la mayoría de las situaciones a resolver en dos tiempos.
River aprovechó que Tolima apeló a dos líneas de cuatro, un enganche y un punta. Como para reafirmar lo que había dicho Luis Chiqui García antes del partido: “Firmo el empate”. Todo matizado con vehemencia y con varias acciones que no fueron castigadas como se debía por el uruguayo Gustavo Méndez.
Así, en el primer tiempo, River logró tener la pelota más tiempo y generó las mejores situaciones, a partir de la prolijidad de Luis González y Montenegro.
Mientras Tolima se arrimó con un par de remates de Velásquez y Charría, River tuvo las chances más claras con un tiro libre de Cavenaghi que el arquero Darío Gómez mandó al córner. Enseguida, tras el centro, Ameli cabeceó solo, pero al cuerpo del “1”.
River trasladó los merecimientos al resultado en el arranque del segundo tiempo, con un derechazo imparable de Montenegro a un ángulo. Gallardo ya estaba en la cancha para sumar minutos, por Gabriel Pereyra, y el Rolfi ya era volante derecho.
Gallardo pateó un tiro libre que picó, manoteó el arquero y dio en un palo. Parecía todo muy sencillo para River. Sin embargo, apareció el River que defiende… mal. Luego de un cabezazo que Costanzo no desvió y pegó en un palo, Juan Fernández despejó hacia adentro en lugar de hacerlo hacia un costado, la pelota pegó en la panza de Siciliano y fue 1-1. Y al ratito, un córner, Ameli y Tuzzio miraron y Peña cabeceó al 2-1.
Sambueza entró por Lucho. Cavenaghi clavó un derechazo en el travesaño. Sand, adentro; Fernández, afuera. River iba, pero no encontraba el gol. Era demasiado castigo el 1-2. Por eso las dos definiciones (a un rincón, con clase; arriba, con bronca) de Cavenaghi fueron remates cargados de justicia.
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