RIVER PERDIÓ Y SUFRIÓ MUCHO PARA CLASIFICARSE
Rara sensación la de River, que terminó dándole de punta y a cualquier parte. Sí, aunque cueste entenderlo, ese fue el final del equipo de Pellegrini, que perdió 1 a 0 con Libertad de Paraguay, pero igual pasó a las semifinales porque de ida había ganado 2 a 0.
La misión de River durante el primer tiempo fue aguantar el cero. Y se salió con la suya, porque sin jugar bien ni mucho menos, se las ingenió para manejar la pelota y distribuirla con precisión. Eso sí, sin llegar al arco rival. ¿Libertad? Tuvo buenas intenciones, sobre todo en el primer cuarto de hora. Ahí los paraguayos arrinconaron a River, con pelotazos cruzados desde uno y otro sector, que obligaron a que el pibe Costanzo tuviera que revolcarse para mantener la igualdad.
Claro, River salió a la cancha con el objetivo de defender el 2 a 0 que logró de local. Pero de a ratos se tiró peligrosamnete atrás y ahí era cuando el técnico Pellegrini gritaba desde el banco para que sus jugadores salieran del fondo.
Pero en la parte final de la primera etapa llegaron los imprevistos para el equipo argentino. Número uno: el Chori Domínguez cayó mal y tuvo que dejarle su lugar a Darío Husain. Número dos: Rojas se cortó la cara y tuvieron que ponerle una protección para que siguiera jugando. Y cuando ya terminaba la etapa, Lucho González intentó un desborde por la derecha y en el momento que tiró el centro, su pierna derecha chocó con la del rival. Todo mal. Lo sacaron en camilla y la idea era examinarlo en el vestuario, durante el entretiempo, para saber si estaba en condiciones de continuar en la cancha. Lo revisaron y al final pudo salir a jugar el segundo tiempo.
Se esperaba la reacción de River, que apostara un poco más, que apareciera el fútbol que alguna vez le generó elogios varios. Pero no, inexplicablemente siguió jugando muy cerca de su arco, temeroso. Y su rival, con lo poquito que tenía, se jugó el resto en la última media hora. Vino el gol de Cohener y la ilusión se apoderó del estadio. Había motivos, serios motivos, para creer que se podía aspirar al segundo. Y ahí, con la diferencia empardada, cualquier cosa podía pasar.
Tuvo el segundo Zamudio y Costanzo no tardó en transformarse en figura. Final y respiro para River. Pero seguro que no se fue nada tranquilo con lo que hizo en Paraguay.
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