RIVER PUSO UN EQUIPO QUE GENERÓ MUY POCO FÚTBOL
Este River que pasó anoche por el Rose Bowl, de Pasadena, será casi el mismo que enfrente al campeón de la Premier League, Arsenal, en Amsterdam, y el que debute en el Apertura ante Colón. Y las conclusiones, al margen del alcance recortado que sugieren apenas 90 minutos, fueron útiles. Pero aún no hay motivos para que brote un gran entusiasmo, con el atenuante de que está en plena pretemporada. Otra vez ante Los Pumas, como en San Diego, River no fue el mismo. Aquel Duelo de Campeones lo tuvo como ganador cómodo, eficaz y lucido. El de anoche fue apenas un devaluado empate entre dos equipos que se atacaron poco.
Este partido fue lo menos atractivo de la gira de River, que hoy al mediodía está volviendo a Buenos Aires. Pumas, un Pumas más pragmático y cauteloso que en el 1-4 del primer partido, no le brindó las mismas oportunidades que entonces. Y River hizo un ensayo general que alimentó algunas dudas.
En el comienzo del Apertura River no tendrá a Marcelo Gallardo ni a Marcelo Salas, quienes se están recuperando de sus lesiones. Tampoco podrá contar con Germán Lux, Javier Mascherano y Luis González, quienes estarán en los Juegos Olímpicos de Atenas con el seleccionado. Y ayer Leonardo Astrada probó alternativas. Para el puesto de volante central se estima que Cristian Ledesma arrancará como titular. Ante Pumas trató de adueñarse de su sector, pero sólo en ocasiones lo consiguió. Y volvió a exhibir un detalle negativo: cometió muchas infracciones. Ludueña será el conductor mientras no pueda jugar Gallardo. Pero él sigue sin convencer.
Gabriel Pereyra —en el primer tiempo— y Víctor Zapata, en cambio, mostraron algunas razones para ganarse un espacio en el equipo. Y Maximiliano López tuvo algunos arranques de esos que exhibió en los tramos decisivos del Clausura y de la Libertadores pasados. ¿Y la defensa? No tuvo problemas. La única llegada peligrosa del campeón mexicano fue como consecuencia de un error de Franco Costanzo que Botero no pudo capitalizar. Y la otra un tiro de lejos del mismo Botero, ya en el segundo. Claro, River tampoco llegó en demasía: en el primer tiempo apenas sumó un par de aproximaciones y la más clara llegó recién a los 44 del segundo en un contraataque que definió mal Sambueza.
Apenas un par de variantes de Astrada rompieron la monotonía del complemento: el ingreso de Diego Barrado (jugó por primera vez desde diciembre de 2003) y la ubicación de Gastón Fernández como delantero. También la expulsión de Juan Fernández por juego brusco. Tres síntomas de que no hubo resquicio para la emoción. Tres síntomas de que el cero compartido fue una consecuencia inevitable.
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