RIVER SE CLASIFICÓ JUGANDO MUY BIEN
Fue la mejor versión de River que se vio en los últimos tiempos. Y hasta se podría decir, sin temor a errarle, que no hubo una actuación así desde que Pellegrini dirige al equipo. Un triunfo, sin dudas, que en nada tiene que opacarse porque Corinthians terminó con dos menos por las expulsiones de Roger y Fabinho. Lo cierto es que es la diferencia, en un estadio difícil como el Morumbí, fue abrumadora y ahora en la siguiente instancia, en cuartos de final, espera por River el América de Cali, que anoche eliminó a Racing.
River arrancó mal, muy mal en la noche del Morumbí. Porque casi sin darse cuenta, cuando todavía todo era mucho estudio, Liedson aprovechó una distracción de la última línea y metió un cabezo goleador. Locura, claro, entre los muchos hinchas que poblaron el estadio, porque con esa diferencia parcial ya de entrada se aseguraban la definición por penales.
Más que nada parecía un gol psicológico, que podía llegar a generar sensaciones encontradas. En realidad, todos los caminos conducían a que los brasileños se iban a llevar la mejor parte y River, en cambio, estaba condenado a sufrir. Error, por cierto. Es que fue el equipo de Pellegrini el que bajó un cambio, se tranquilizó y empezó a dar de nuevo. D’Alessandro, sin brillar ni mucho menos, puso la pelota debajo de su suela y no fue precisamente sencillo sacársela. Para colmo, sus rivales que ya lo tenían marcado desde el partido de ida lo iban a buscar para levantarlo por el aire. Pero el pibe se la aguantó y, sin desequilibrar, fue de lo mejorcito de River en la primera parte.
Llegó el empate con un cabezazo justo de Demichelis, a quien dejaron cabecear como en su casa. Uno a uno y los locales se pusieron nerviosos. Ya no movían la pelota con la facilidad del principio y comenzaron a pegar. El árbitro los perdonó un par de veces, pero sobre el final de la etapa Roger le entró muy mal a D’Alessandro. Sí, afuera. Corinthians quedaba con diez y con todo un problema por delante. La diferencia de hombres y también con la obligación de ir a buscar, aunque sea un gol más, para ir por lo menos a los penales.
El segundo tiempo todo fue de River. del principio al final. Se lucieron todos y pudo haber terminado en goleada. Llegó el penal que convirtió Fuertes y desde ahí no quedaron más dudas de cuál de los dos iba a seguir en la Libertadores.
Este contenido no está abierto a comentarios

