RIVER SUFRIÓ Y GANÓ SOBRE EL FINAL
Sólo al final River encontró lo que estuvo buscando toda la tarde. Fue con un penal muy protestado, que cobró Madorrán por una mano intencional dentro del área y convirtió Cavenaghi. Así, el equipo de Pellegrini consiguió quebrar a un rival que, con coraje a inteligencia, lo había complicado toda la tarde.
A River le costó desde el principio hacer pie en una cancha en la que, por la lluvia caída, se hacía muy difícil coordinar juego ofensivo. Chicago metió presión bien arriba al comienzo del partido, pero después se limitó a tratar de bloquear lo que generara su rival. Y la verdad es que en esa primera etapa Ignacio González sólo sufrió en algunas aproximaciones confusas en las que el gol sólo podría haber llegado de rebote.
Salas, la gran estrella que volvía hoy a River, no pudo pesar en la medida que lo esperaba el público del Monumental. El chileno -que viene de jugar muy poco en su paso en Italia durante los últimos dos años- preocupó más a la defensa de Chicago por su sola presencia que por lo que efectivamente generó.
En el equipo de Mataderos, la defensa cumplió bien el difícil trabajo de soportar a Cavenaghi y Salas más lo que llegaba desde el mediocampo. Arriba, Serrano fue el abanderado de lo poco que pudo generar Chicago de cara al arco de enfrente.
Desde los 30 minutos River, que percibía lo bien cubiertos que estaban sus delanteros, trató de empezar a explotar otro negocio con los mediocampistas por derecha -Coudet- y por izquierda -Luis González. Ahí, al menos, se aproximó más con algún centro, otro corner, algún tiro libre. Montenegro estuvo apagado y no se hizo notar.
En realidad, una de las más claras del primer tiempo terminó siendo de Chicago. Fue a los 39 minutos, en un centro muy preciso de César González que encontró a Tilger solo a espaldas de los centrales. El cabezazo del delantero, desde el punto del penal, se fue apenas afuera a la izquierda de Costanzo.
Después River cargó con todo, pero apareció Ignacio González. Primero, para quedarse con una pelota que Salas -en off-side, sancionado por el asistente pero no por Madorrán- remató desde el borde del área chica. Y después para tapar un cabezazo abajo contra un palo de Fernando Crosa luego de un corner. Esas dos llegadas tal vez alcanzan para que el arquero de Chicago se candidatee como figura del partido. Pero es muy poco para conformar a un River que siempre necesita ganar.
Y a los 2 minutos del segundo tiempo Chicago terminó de intranquilizar al Monumental. Serrano mandó un centro pasado que otra vez encontró solo a Tilger. Esta vez desde el borde del área chica, el delantero -fanático confeso de River- le cambió el palo a Costanzo y clavó el 1 a 0.
River respondió enseguida. Fue luego de un tiro libre que Pereyra cabeceó con mucha fuerza abajo junto al palo izquierdo de Nacho González. Era el 1 a 1 y el espacio que el equipo de Pellegrini necesitaba para seguir soñando.
A pesar de que el empate llegó enseguida, el partido volvió a ser como en el primer tiempo, con un River sin ideas chocando una y otra vez. Lo tuvo Salas, a los 12 minutos. Con la punta del pie la tocó ante la salida de Nacho González y la pelota se fue muy cerca. A los 20, el chileno se fue reemplazado por Darío Husain.
En los últimos 25 minutos, Chicago, ya muy cansado, se limitó a esperar cerca de su arco. River lo arrinconó y lo hizo sufrir. Tuvo una muy clara a los 29, con una hermosa volea de Montenegro que se perdió al ladito del palo. Y a los 31, con una escalada de Coudet en la que Husain sólo de milagro no llegó a mandarla adentro.
A los 32, el árbitro Madorrán apareció en el partido y expulsó a Germán Basualdo por un puntapié sin pelota contra Ludueña. Y Chicago, claro, se metió todavía más atrás. Jara ingresó por Frutos y arriba quedó solo Tilger para tratar de sacar aceite de las piedras.
Metido en su área, Chicago corría el riesgo de que cualquier error lo podía dejar abajo en el marcador. Y esa circunstancia, para desgracia de su gente, llegó a los 42 minutos del segundo tiempo. Fue en un centro llovido en el que salió mal González y en el que Huerta bajó la pelota con la mano. Penal, cobró Madorrán, y convirtió Cavenaghi con un tiro alto a la izquierda. Fue el 2 a 1 final para que festejara River. Por la victoria, y por lo que costó.
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