RIVER VOLIVÓ A SER RIVER
River tenía que reencontrarse. De alguna manera, era necesario que volviera al camino del triunfo, más allá del histórico paladar negro de sus hinchas que, al menos esta tarde, no le iban a reclamar otra cosa que los puntos. Porque, después de los últimos cachetazos en el Apertura, se necesitaba una victoria, no sólo desde lo numérico, sino sobre todo para levantar la cuestión anímica.
La verdad, no arrancó nada bien el domingo. Porque más de uno se codeó con el vecino de tribuna, cuando al minuto de juego Salas se volvió a lesionar y enseguida tuvo que dejarle su lugar a Fernando Cavenaghi. “Otra vez…”, habrán pensado los miles de hinchas que poblaron el Monumental. Pero, vaya paradoja, fue Cavenaghi el que inició el camino del triunfo, con un penal muy bien pateado, al otro rincón de donde se tiró Vivaldo.
Todo, entonces, estaba servido para vivir al fin una jornada tranquila. Pero Olimpo se fue con todo al ataque y no tardó en desnudar lo problemas defensivos de River. En los cruces, en las marcas, en los saltos. Así, las buenas intervenciones del arquero Lux y los palos, posibilitaron que River aguantara la diferencia. Y ya cuando se iba el primer tiempo, Cavenaghi (picó perfectamente habilitado, pese a los reclamos) anotó el segundo gol.
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