River y Boca vuelven a verse con el rumbo torcido
Pareció un domingo psicodélico. Se lo recordará como el primer día en el que un hincha de River cantó lo mismo que uno de Boca. Aunque separada por horas, la empatía se debió a la proyección imaginaria del superclásico que dentro de seis días volverá al fútbol argentino. Fue como un paraguas que, hipnótico, giró y empastó los gajos de colores hasta que se fundieron. Desde el Sur, donde los millonarios perdieron 1-0 con Quilmes, hasta la Ribera, donde Boca empató 0-0 con Estudiantes, se clamó con palabras superpuestas. Sonó con ritmo de arenga. También como melodía inquietante por las campañas de bajo relieve. Cueste lo que cueste. En ese reencuentro, cueste lo que cueste.
Ninguno llega como quisiera. La ciclotimia encontró a River en la parte baja de la curva. Otra derrota, la cuarta en el torneo Inicial, depositó las dudas en las cuentas de Almeyda y sus muchachos. Detrás de ellas aparecen la camiseta de Boca y, de reojo, los promedios. A no olvidar que los millonarios cargan con aquello de una temporada única en la categoría: los éxitos impulsan los números como turbinas y las caídas los hunden como plomos.
El revés puso en foco a David Trezeguet, que ayer viajó a Francia por sus problemas personales y que, según lo previsto, volverá a la Argentina el jueves próximo. El delantero viajó junto con un preparador físico, Guido Bonini, y se entrenará en el predio de su ex club Mónaco. Si le alcanzará para anotarse en el superclásico sólo lo decidirán Almeyda y él. Eso sí: lo ayudará la floja tarea de Carlos Luna. Con menos luces, Gabriel Mercado quedará como una herramienta para robustecer la defensa. No juega desde el 5 de septiembre pasado, cuando se rompió el ligamento lateral de la rodilla derecha en el 3-3 con Newell's. Podría volver, aunque por ahora apenas trotó y ni tocó la pelota.
Con 18 puntos, tres más que River y cinco menos que el líder Newell's, Boca sigue en una lenta combustión interna. Nada aplacó el empate con Estudiantes. Al contrario. El juego volvió a achatarse mientras siguen las versiones de una mala relación entre algunos jugadores y el entrenador Julio César Falcioni. Valdrá recordarlo: situación opuesta a la de los millonarios, quienes consideran intocable a Almeyda. Hubo que ver la cara de los hinchas xeneizes que, detrás del vidrio blindado, despidieron al director técnico como fieras famélicas.
Se dijo: más que la proyección matemática, Boca llega inquieto por sus propias rupturas. Juan Román Riquelme está sin estar, pese a que la gente anoche no se acordó de él. Sus amigos, Lucas Viatri, Clemente Rodríguez, Juan Sánchez Miño y Cía., quedaron en observación. De la gente y del propio Falcioni, cuya continuidad es objetada por varios desde hace rato. Así es la camiseta azul y oro, que después de las cuatro victorias consecutivas entre la 2ª y la 5ª fecha se desplomó en una fría nebulosa. De sus propios recursos dependerá la cura definitiva o, según las circunstancias y los matices, el final de una etapa.
No se ven desde hace 17 meses. Ese día, un 15 de mayo de 2011, en la Bombonera, Boca le ganó a River por 2-0, con goles de Juan Pablo Carrizo, en contra, y de Martín Palermo. El cruce entre los más poderosos, seguramente, marcará una tendencia en la segunda parte del torneo Inicial. El Monumental recibirá las urgencias de cada uno, con dirigentes que seguirán hasta los mínimos detalles que bien podrían valer una decisión a futuro. El superclásico volverá con el entusiasmo, el cotillón, las risas y, tal vez, las lágrimas. Fue el partido que River extrañó desde que cayó a la B Nacional y que soñó desde que recuperó su lugar. Boca bien puede contar cuánto lo esperó desde que vio el hueco inmenso en su agenda de la temporada pasada. Pese a la rivalidad, algo le faltó. Si hasta los ajenos se reservaron algún sillón frente a la TV. Será el domingo que viene. Sólo ellos. Cueste lo que cueste.
Entradas millonarias
Hoy, a las 22, en el sitio www.riverplate.com.ar empezará el canje de entradas (32.000) de los socios de River para el superclásico. Mañana saldrán a la venta plateas que oscilan entre los $ 350 y $ 800.
La reventa y la seguridad
En Internet ya se ofrecen entradas de todas las ubicaciones para el superclásico. El valor máximo llega a los $ 1500. En cuanto a la seguridad, el operativo tendría 1100 policías, más vigilancia privada.
Este contenido no está abierto a comentarios

