ROBAN $ 300.000 DE UN CAJERO AUTOMÁTICO QUE DEJARON ABIERTO
Parecía una mañana como tantas. La rutina: recargar dinero en cajeros automáticos. Pero después de hacerlo en uno que está en una estación de servicio y alejarse unas cuadras, el supervisor del blindado a cargo del operativo se dio cuenta que no había cerrado el cofre donde se colocan los billetes. Cuando volvieron ya faltaban 300.000 pesos. El supervisor está detenido pero, hasta anoche, el dinero no había aparecido.
Ocurrió ayer en la ciudad de Córdoba. Eran las 7.15 de la mañana cuando Ramón Cirilo Barrios, encargado de reponer dinero en los cajeros, le pidió al chofer del blindado que volviera a la estación de servicio de Alem y diagonal Ica, en el barrio Talleres, donde acababan de depositar 300 mil pesos.
“Pará, pará, creo que no cerramos bien el cajero; volvamos porque me parece que me olvidé de poner la clave de seguridad”, dicen que dijo Barrios cuando ya habían hecho unas treinta cuadras, alejándose del lugar.
Cuando el camión (pertenece a la transportadora de caudales Brinks Argentina) llegó de vuelta al cajero, los empleados (eran dos) y un policía que iba con ellos, descubrieron que alguien se había llevado dos cartuchos llenos de dinero. Desde la recarga hasta ese momento en que descubrieron el faltante habían pasado sólo quince minutos.
“La causa la está investigando el fiscal Carlos Matheu; hasta ahora está detenido un sospechoso, imputado del delito de partícipe necesario de hurto simple, la investigación seguirá adelante”, explicó el jefe de Robos y Hurtos de la Policía cordobesa, comisario inspector Walter Albello.
El cajero automático del que desapareció el dinero pertenece al Nuevo Banco Suquía, pero toda la operación de recarga está a cargo de la transportadora de caudales. Ayer, en la empresa Brinks no quisieron dar ninguna información sobre el tema.
En cambio, los responsables del banco dijeron que a ellos no les correspondía la seguridad del operativo: “Era un cajero neutral (son los que están en estaciones de servicio o en empresas) y la transportadora es la responsable de su seguridad, no nosotros”, explicó un vocero.
Barrios, el guardia del blindado que ahora está sospechado, tiene 52 años y hace ocho que trabaja en Brinks. Según fuentes de la investigación, “siempre tuvo una conducta intachable”.
De todas maneras, los detectives de la Dirección de Investigaciones Criminales creen que podría tratarse de una entrega.
Según lo que pudo reconstruir la Policía, el camión de caudales con cuatro personas llegó al cajero a las 7. Allí bajaron un guardia de seguridad y un policía, quienes vieron que todo estaba en orden. Mientras el guardia volvía al vehículo, el policía se quedó afuera del cajero vigilando. Además, como apoyo, dicen que llegó un patrullero que quedó a los pocos metros.
Entonces, Barrios (el supervisor del blindado) bajó con los cartuchos donde estaba el dinero, entró al cajero, hizo la carga y salió nuevamente hacia el camión. El policía vigiló que no hubiera nadie afuera y subió al vehículo. El patrullero se fue.
“Después verificamos que las aberturas del cajero no habían sido violentadas; además, este cajero no tiene cámara para registrar la imagen de los usuarios” dijo el comisario mayor Eduardo Rodríguez, jefe de Investigaciones Criminales.
Así, crecieron las sospechas sobre el supervisor, quien fue detenido por la tarde. “Cuando lo detuvimos, sólo se limitó a decirnos que habláramos con su abogado”, afirmó Rodríguez.
Además, se hicieron pericias en el sistema electrónico del cajero robado, para ver si pueden identificar a la persona que ingresó inmediatamente después que la gente del blindado de Brinks dejara los 300.000 pesos.
Para la Policía quien se llevó el dinero fue alguien que tenía el dato de que el tesoro del cajero automático había quedado abierto y se podía acceder al dinero sin ningún esfuerzo.
Según versiones de fuentes cercanas a la investigación, hay sospechas de que Barrios tendría algunos avatares económicos debido a problemas de salud de su esposa. Los detectives creen que quién retiró el dinero podría tener alguna vinculación con el supervisor detenido.
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