ROBAN NEGOCIOS EN BARRANQUITAS
Ayer a las 10, un asaltante solitario entró con una escopeta recortada y robó al autoservicio Mario, ubicado en la esquina suroeste de la intersección que forman Iturraspe y San Lorenzo, en el barrio de Barranquitas.
El dueño del autoservicio asaltado, dialogó con Diario UNO:
—¿Lo volvieron a asaltar?
—Sí. Lamentablemente, ayer a las 10, la empleada en la caja registradora estaba atendiendo al público, cuando llegó un muchacho de unos 25 años, en una bicicleta que dejó en la puerta. Después ingresó al negocio, sacó una escopeta recortada, la apuntó en el pecho y le exigió todo el dinero que se había cobrado durante la mañana.
—¿Usted tiene estimada la cantidad de dinero que se llevó el ladrón?
—Después del robo, hicimos un arqueo para estimar más o menos cuánta cantidad de dinero se llevó el ladrón y creemos que es alrededor de 800, 900 o 1.000 pesos, aproximadamente.
—¿Cuánto tiempo hace que funciona el autoservicio?
—Nosotros comenzamos a trabajar hace dos años en este lugar, y desde entonces, ésta es la séptima vez que ingresan a robarnos, y quiero aclarar que no sólo acá han robado, también sufrieron asaltos la ferretería que está en diagonal a este negocio y una librería que está a media cuadra hacia el este.
Además, es casi siempre el mismo ladrón, porque hemos hablado entre los comerciantes vecinos y coincidimos en la fisonomía y la manera de ingresar a los negocios y después asaltarlos. Además hay que tener en cuenta la particularidad que lo caracteriza, viene y se aleja en su bicicleta.
EL ROBO A LA LIBRERÍA KENIA
Ayer hizo una semana que un asaltante solitario, que se moviliza en bicicleta, ingresó a robar por última vez, en la librería Kenia, ubicada en Iturraspe al 3.369, a solo media cuadra del autoservicio Mario, donde un ladrón solitario se llevó toda la plata de la caja registradora.
En aquella oportunidad, el delincuente que no reconoce impedimento de ningún tipo, estudió con precisión cómo se puede vulnerar a un comercio que atiende al público, a través de una puerta reja que sólo puede ser abierta desde el interior del negocio.
Y en este caso el ladrón halló la forma para vulnerar el sistema de seguridad del comercio, de dos maneras distintas: o bien aguarda que un cliente se retire del local, para aprovechar el momento de la salida e ingresar al comercio, amenazar con un cuchillo y llevarse la recaudación; o cuando un cliente entra al comercio, preferiblemente si es un chico de corta edad, aprovecha la situación para ingresar y llevarse todo lo que encuentra a su paso.
El ladrón es un muchacho de alrededor de 25 años, de estatura mediana, con rulos, bien vestido y muy seguro cuando actúa, ingresa, da órdenes, amenaza y exige, y después de que saca toda la plata, se sube a su bicicleta y escapa.
La librería Kenia abrió sus puertas hace seis años y desde aquel entonces a esta parte, contando todos los años de trabajo, el comercio sufrió un robo por año, al punto que se debió poner rejas para atender al público.
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