ROBARON, VIOLARON Y MATARON A CONOCIDA CUENTAPROPISTA
Una mujer vastamente conocida en nuestra ciudad y la vecina Santo Tomé por su actividad como cuentapropista apareció violada y muerta por estrangulamiento -según las primeras estimaciones-, en su casa de Facundo Zuviría 6356.
Angela Esther Mieres habría sido sorprendida por dos o más delincuentes la noche del lunes, a poco de que regresara de la casa de una hermana suya, como ella también domiciliada en el barrio Los Hornos.
Sin embargo, fue recién 24 horas después que sus familiares se anoticiaron de la tragedia, y eso fue porque un vecino les comunicó que las luces de la vivienda se veían encendidas desde temprano, mucho antes de la puesta del sol.
Ante esa anormalidad, una hermana y también una sobrina de Angela acudieron al lugar y encontraron cerrada la puerta de calle, bajo doble vuelta de llave. Abrieron y a poco de andar tropezaron con un cuadro atroz: la infortunada mujer yacía arrodillada sobre el piso y con medio cuerpo sobre la cama, mientras todo a su alrededor se veía en absoluto desorden.
Los empleados del Cobem que fueron convocados al lugar del hecho sólo se limitaron a constatar que Angela había dejado de existir y, casi en el mismo momento, los integrantes de una comisión policial de la seccional 9a. advertían que esa muerte no obedecía, al parecer, a causas naturales.
Poco después el médico policial confirmaría esa primera presunción y trazaría un diagnóstico presuntivo. Supuestamente el deceso databa de muchas horas antes, y la víctima había sido abusada sexualmente antes de ser estrangulada.
Luego, mientras los peritos criminalísticos de la URI trabajaban en el lugar en busca de huellas y rastros, se harían presentes los más altos jefes policiales y autoridades judiciales.
Una primera inspección habría permitido establecer que los asesinos, que alevosamente abusaron de Angela antes de quitarle la vida, partieron llevando con ellos su automóvil, un Chevrolet Corsa, un televisor y la mercadería que ella almacenaba, además de una importante suma de dinero que había escondida debajo de la heladera.
Más tarde, en Santo Tomé, ciudad que Angela solía recorrer para visitar a sus clientes, aparecería abandonado su automóvil. Una patrulla de la Comisaría 23a. lo halló estacionado y con las puertas abiertas en calle Vélez Sarsfield, cerca de avenida Richieri.
El mismo vecino que advirtió a los familiares de Angela acerca de que algo extraño había ocurrido en su casa, dijo hoy que seguramente sus matadores la conocían bien, que sabían de sus actividades y de sus ingresos y que, por algún medio, posiblemente porque la presionaron, se informaron del sitio donde ocultaba el dinero.
A esas presunciones suyas agregó como dato digno de ser tenido en cuenta que los incursores nocturnos seguramente pasaron por sobre el tapial de un finca vecina, porque dejaron sus huellas impresas en un cantero de tierra antes de pasar a la casa de Angela.
Hasta el cierre de esta edición, y con relación a este horrendo episodio que sorprende a los vecinos de la ciudad, como semanas atrás el caso Grassino -un conocido mecánico asesinado en pleno centro-, sólo se pudo saber que la investigación no había avanzado más allá del hallazgo fortuito del automóvil de la víctima, en la ciudad de Santo Tomé.
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