ROBO AL BANCO: CHOQUE ENTRE LOS INVESTIGADORES Y EL JUEZ DEL CASO
Esperaron la orden de detención 19 horas. No dudaban de que la espera iba a terminar con tres nuevas personas apresadas como parte de la banda que robó un botín millonario del Banco Rio de Acassuso el 13 de enero pasado. Pero el juez de Garantías del caso rechazó el pedido del fiscal para esas detenciones y también para varios allanamientos. El efecto fue inmediato: el fiscal, la Policía y las autoridades del área de Seguridad de la provincia pusieron ayer el grito en el cielo, acusando al juez de retardar la causa.
Una de las detenciones que habían pedido era la de Gastón de la Torre (30), hijo de Rubén de la Torre (52). De la Torre padre es el principal sospechoso y fue arrestado el sábado último junto con su amante, Silvia Liliana Fernández, mientras paseaban en una 4×4 por Avellaneda. Cayeron porque una ex pareja de De la Torre lo delató al sentirse despechada.
Su hijo Gastón fue arrestado el domingo en la madrugada, después de un allanamiento que se hizo en su casa de Portela 56, en Floresta, donde la Policía encontró 8 kilos de joyas y casi un millón de dólares. Pero técnicamente no está detenido por estar involucrado en el robo al banco sino por “tenencia de arma de guerra” (la Policía dice que encontró allí dos escopetas y varias pistolas) y por “resistencia a la autoridad” (le pegó en la mandíbula a un policía de la DDI de San Isidro). Por eso, De la Torre hijo está ahora en la Unidad 38 de Tribunales y a disposición de un juez de la Capital.
Sin embargo, para el fiscal de San Isidro Jorge Apolo, que investiga en la causa, hay pruebas que lo involucran como parte de la banda y debería pasar a la DDI de San Isidro con una nueva acusación. Según dijeron ayer en la fiscalía, existen evidencias de su participación “activa”. Algunos aseguran que es el que llevaba un chaleco naranja tipo de pescador al entrar al banco y después se puso un pasamontañas. Habría entrado delante del hombre de guardapolvo blanco, es decir del que sospechan que era su padre.
El lunes, a las 20, Apolo envió de urgencia la solicitud de detención contra De la Torre hijo y otras dos personas al juez de Garantías Rafael Sal Lari. El juez tenía un plazo de seis horas para resolver (vencía a las dos de la mañana de ayer). Pero cerca de las tres de la tarde les llegó la respuesta negativa: “Hay carencias en la actividad investigativa de la Policía e insuficiencia en la prueba”, argumentó Sal Lari, según contó a Clarín el fiscal general del distrito, Julio Novo.
Novo precisó que hoy a primera hora la Fiscalía va a apelar la respuesta, “incluso con una expresión de agravios” ante la Cámara de San Isidro.
El juez de Garantías es la autoridad a la que los fiscales de la Provincia deben pedir tanto allanamientos como arrestos. Su función es “velar” por los derechos de los acusados o sospechosos.
No es la primera vez que Sal Lari se enfrenta con Apolo por su estilo garantista. Habían tenido un duro cruce cuando Apolo le pidió la intervención de un teléfono de una “mai umbanda” cuando investigaba el crimen de Diego Garay, un allegado a Juan Carlos Blumberg, y también se lo negó. Y el propio Blumberg salió a criticarlo cuando demoró 12 días en dictar la prisión preventiva al sospechoso del crimen luego de que Apolo se la pidiera.
Por el caso del banco, además de la detención de Gastón de la Torre, se presume que los arrestos pedidos eran los de la pareja que fue demorada el domingo a la madrugada a 400 metros de la casa de Floresta luego de que salieran con 158 mil dólares en un bolso. Impacientes mientras esperaban durante horas la orden del juez para allanar la casa, la brigada conjunta de policías federales y bonaerenses los detuvo luego de que salieran del lugar que vigilaban simulando un “control callejero”: en realidad trataban de evitar que huyeran.
Pero en el momento no pudieron conseguir una orden de arresto y ayer el juez no aceptó los argumentos para detenerlos. Ahora temen que se fuguen.
En la fiscalía ayer insistían en que las pruebas contra el hijo de De la Torre y la pareja son suficientes para involucrarlos en la causa. “Hay una secuencia fílmica y testimonios”, argumentaron. Menos medidos en las palabras que en la fiscalía, desde el Ministerio de Seguridad aseguraron sobre el juez que “está frenando y entorpeciendo todo; por su culpa la causa no puede avanzar”. Ayer Clarín intentó comunicarse con Sal Lari y en su juzgado informaron que “el doctor no habla con la prensa”.
Para reforzar la investigación, la Fiscalía General de San Isidro designó ayer un cuerpo de investigadores para la resolución del caso. “Es el momento de apretar el cerco”, resumió Novo en su informe a la Procuración de la Suprema Corte que agilizó la aprobación. Por eso desde ayer a Apolo se sumaron los fiscales Duilio Cámpora, Eduardo Vaiani y Fabián Brahim. El debut no fue el que esperaban.
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