ROBO AL BANCO: DETUVIERON A UNA PAREJA Y RECUPERARON UN MILLÓN DE DÓLARES Y JOYAS
Habían salido a pasear en su 4×4 y a hacer unas compras antes de su viaje al Paraguay, que tenían previsto hacer esta semana. Pero no se dieron cuenta de que tenían a la Policía siguiéndolos de cerca porque un conocido de ellos los había delatado. En plena avenida Hipólito Yrigoyen, en Avellaneda, fueron detenidos: varios patrulleros y autos sin identificación se cruzaron en el camino de la camioneta Hyundai Galloper en el que iba la pareja.
Para el Ministerio de Seguridad bonaerense y para el fiscal de Martínez Jorge Apolo, los detenidos son dos de los miembros de la banda que asaltó la sucursal Acassuso del Banco Río, el viernes 13 de enero pasado.
Los detenidos fueron identificados por la Policía como Rubén Alberto de la Torre (52 años) y Silvia Liliana Fernández (30). Cuando los atraparon, el sábado al mediodía, él tenía una pistola calibre 22 y ella llevaba 15.000 dólares en una riñonera. En la guantera del auto había tres pares de lentes de contacto de distintos colores. También hallaron una agenda con información de elementos que se fueron comprando para cometer el golpe.
Lo único que les dijeron a los policías que los detuvieron fue que no iban a declarar y que los dejaran llamar a un abogado. Según las fuentes, De la Torre tiene antecedentes penales (ver Un hombre…).
Luego de las detenciones, la Policía hizo en la madrugada de ayer ocho allanamientos simultáneos: siete en Capital Federal y uno en Avellaneda. A metros de avenida Rivadavia, en Floresta, entraron a una casa de puerta blanca y pasillo largo que está sobre la calle Portela. Allí escondían cerca de un millón de dólares. “Es la parte del botín que les correspondía a ellos”, dijo una fuente del caso a Clarín.
Según el Ministerio de Seguridad encontraron 938.700 dólares, 30.084 euros y 80.315 pesos. Parte del dinero estaba empaquetado con papeles de diario y guardado en bolsos. El resto estaba en dos cajas fuertes. Además, encontraron casi ocho kilos de joyas y alhajas, por un valor cercano al medio millón de dólares.
“Algunas de las joyas halladas tienen numeración; otras, iniciales grabadas; otras, nombres, o alguna inscripción. Hay alhajas nuevas; otras, muy viejas. Hay de todo”, detalló Apolo. Por esas inscripciones creen que los dueños de las cajas de seguridad saqueadas podrán reconocerlas. Si sucede, será una prueba irrefutable en contra de los detenidos.
Antes de entrar a esa casa, policías de la Federal, que colaboraron en los allanamientos de la Capital, detuvieron a otra pareja de novios a cuatro cuadras de allí. Llevaban en un bolso 158.000 dólares. El joven sería primo de De la Torre. La situación de ellos es similar a la de un quinto detenido: el hijo de De la Torre, de 30 años. El fiscal Apolo les tomará declaración indagatoria hoy para determinar si tuvieron una participación secundaria en el robo o sólo ayudaron a esconder el dinero. El hijo de De la Torre además quedó detenido por el delito de “tenencia ilegal de arma de guerra”: en su dormitorio fueron encontradas varias armas de fuego y hasta una granada.
Según establecieron los investigadores, la pareja paraba en la casa de la calle Portela y él iba cada tanto a una casa de Avellaneda que está en Salcedo 1028. En este lugar la Policía secuestró varias herramientas y equipos de comunicación (ver página 44).
Para las detenciones fue clave el rastreo de 25.000 llamadas mediante un sistema informático y un testigo de identidad reservada que los delató: sería un conocido de la pareja que no pertenece a la banda actual y habría actuado por venganza. “Creemos que alguna vez le prometieron una guita que nunca le llegó”, dijo anoche a Clarín una alta fuente del caso.
El gobernador bonaerense, Felipe Solá, resaltó el funcionamiento del software que compró la Provincia para el cruzamiento de llamadas. “Tiene una capacidad enorme y fue muy bien manejado por la Policía”, dijo.
Cuando el fiscal Apolo identificó a los dos sospechosos, ordenó seguirlos. “Estos operativos los íbamos a hacer la semana próxima, pero se precipitaron porque De la Torre llevó a arreglar su 4×4 y pidió que se la acondicionaran para un viaje largo. Sabemos por las escuchas que se iban a ir al Paraguay con el dinero”, dijo una fuente judicial.
“En las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del banco se ve que De la Torre es uno de los cinco hombres que entró a la entidad. Era el que estaba vestido con un delantal blanco, como los que usan los médicos, y llevaba un arma larga. Fue el que le cantó el Feliz Cumpleaños a una de las rehenes”, contó un vocero del caso.
“La mujer también estuvo en el banco el día del robo: entró antes de la toma de rehenes, se quedó en la zona de cajeros automáticos y después sirvió de apoyo a la banda desde afuera”, agregó la misma fuente.
“Las imágenes de video sirven para corroborar la pertenencia de esta gente al grupo. No puedo confirmar que (De la Torre) sea el jefe de la banda, pero sí una persona preponderante”, dijo ayer el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián.
Aquel viernes 13 los ladrones se burlaron de la Policía. Entraron armados a las 12.20 y tomaron a 23 rehenes (entre empleados del banco y clientes). Claro que esa toma de rehenes era parte de la farsa. Como necesitaban tiempo para violentar las cajas de seguridad y no lo podían hacer con el banco cerrado porque las alarmas los delatarían, elaboraron un plan audaz. Mientras la Policía rodeaba el banco y negociaba con uno de los ladrones para que se entregaran y liberaran a los rehenes, los otros miembros de la banda saqueaban las cajas de seguridad (fueron 145 en total) y hacían un boquete en una pared de la bóveda.
Por allí escaparon hacia un túnel que habían construido en los meses previos al robo que los llevaba hacia un desagüe pluvial, donde los esperaban dos gomones en los que cargaron el botín. Salieron a la superficie a unas 14 cuadras del banco y escaparon.
Los arrestos del sábado son los primeros de la causa. De la Torre y Fernández declararán ante el fiscal hoy. Ayer pasaron su primera noche presos en la DDI de San Isidro.
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