ROBO AL BANCO: “ESTÁ TODO EL MUNDO BAJO INVESTIGACIÓN”
Por la repercusión social que tiene el asalto al Banco Río de Acassuso no hay espacio para errores. Y eso lo saben las autoridades de Buenos Aires. Por eso, esta mañana el jefe de la Policía provincial dijo que “está todo el mundo bajo investigación”. Esto incluye a los empleados de la entidad y a los policías que trabajaron allí.
Daniel Rago, titular de la Bonaerense, aceptó que es un caso muy difícil pero que darán con los delincuentes. “Somos optimistas en que vamos a resolver esto”, aseguró esta mañana en diálogo con Radio Continental.
“Está todo el mundo bajo investigación; no solo el personal del Banco, sino también a los policías que trabajaron en el Banco”, dijo. Y aclaró por las dudas: “Todos los rehenes son objeto de investigación”.
El jefe policial reconoció que “esta es gente profesional que sabía lo que hacían”. También reveló que los ladrones se olvidaron una barreta de las que usaron para abrir las cajas de seguridad.
No hubo robo de planos
Con respecto a la denuncia efectuada por entidades vecinales de San Isidro en el 2003 sobre supuesto robo en el Ministerio de Seguridad bonaerense de planos de bancos, Rago lo descartó de plano.
“Planos no nos pueden robar nunca de acá porque no los tenemos”, afirmó. Explicó que lo único que tienen son “croquis ilustrativos” que utilizan para determinar dónde debe ir “a caseta en donde está el personal policial”.
“No hay planos de todo lo que es el banco, planos de salida de entrada, de agua, de gas y de todo. Lo único que nosotros necesitamos es un croquis con las medidas de seguridad, es decir, dónde va el policía, la caseta, el tesoro”, resaltó.
El funcionario señaló también que “en el legajo de este banco, el banco Río, no obra antecedente de sustracción de documentación alguna. No hay denuncia de extravío, de robo, ni nada por el estilo”.
Colaboración del Gobierno nacional
En tanto, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, informó que el Gobierno nacional le ofreció al Bonaerense ayudar en todo lo que pueda para esclarecer el hecho. “Hablé con (el viceministro de Seguridad provincial, Martín) Arias Duval y le ofrecimos colaboración”, explicó.
“Después por la indicación del juez, la Prefectura es la que hace el recorrido del pluvial. Estamos a disposición de la justicia. No le agreguemos dramatismo, dejemos que la provincia trabaje”, señaló Fernández.
El robo a la sucursal Acassuso del banco Río se produjo el viernes a la tarde (Archivo: 14/01/2006). Cuatro ladrones ingresaron con armas, redujeron a los miembros de seguridad pero sonó la alarma y la Policía los rodeó. Tomaron como rehenes a clientes y empleados (23) y, mientras negociaban, robaron las cajas de seguridad y la bóveda.
Aún no está claro cuánto dinero se llevaron, y tal vez nunca se sepa. De mínima robaron los 600.000 pesos que había en el Tesoro de la sucursal, todo dinero del Banco Río. Pero aún no se sabe cuánto sacaron de las 145 cajas de seguridad que violaron.
Para escapar habían hecho un boquete en el subsuelo de la entidad que daba a un pasadizo y finalmente a un túnel pluvial. Se sospecha que salieron por alguna de las decenas de alcantarillas que hay en la zona.
Los asaltantes fueron liberando rehenes, primero al policía y al custodio de la sucursal, para evitar el riesgo de que alguno reaccionara. Un integrante de la banda llevó a la jefa operativa del banco hasta el tesoro y la obligó a abrirlo a punta de pistola: así sacaron los 600.000 pesos. Tanto este movimiento, como el acceso a las cajas de seguridad, sólo es posible en horas de funcionamiento del banco. Cuando la sucursal está cerrada, hay puertas imposibles de franquear.
Luego, los ladrones empezaron a trabajar sobre las cajas. Rompieron las cámaras de video que hay en el sector y abrieron sólo las grandes y las medianas, con barretas que encajaban justo en las cerraduras. Dejaron tiradas escrituras, armas y alhajas menores, para llevarse relojes carísimos y efectivo. Cargaron, se sospecha, unos 300 kilos en total.
Enseguida, abrieron con precisión un agujero en la pared —faltaban 15 centímetros— para acceder al túnel. Del otro lado, más cómplices los habrían ayudado a cargar valores. Mientras, el de camisa salmón seguía mostrándose ante el francotirador.
A las 18 cortaron contacto con los negociadores. Pidieron una hora más para decidir la entrega y, en ese lapso, huyeron. Dejaron detrás suyo cuatro trampas para que la Policía perdiera tiempo.
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