ROBO AL BANCO: LA PULSEADA PARA VERIFICAR CUÁNTO FUE EL BOTÍN REAL
Golpe profesional. Robo del siglo. Asalto cinematográfico. A un mes del sofisticado saqueo de 145 cajas de seguridad del Banco Río de Acassuso son muchos los adjetivos y pocas las certezas sobre lo ocurrido la tarde del viernes 13 de enero. Entre los misterios a develar está el verdadero monto del botín millonario que la banda se llevó a través de un túnel de desagüe. Así se juega una verdadera pulseada entre las partes para tratar de llegar a un consenso acerca de la cifra real del golpe.
Para empezar con los cálculos, luego de un arqueo definitivo los investigadores establecieron que el dinero que la banda se llevó del tesoro de la sucursal (es decir, la plata que pertenecía al banco) sumó 318.000 pesos y 25.000 dólares. No 600.000 pesos, como se había informado al principio.
La suma robada de las 145 cajas violadas (de un total de 400) está resultando más difícil de cuantificar, aunque ya tiene un “piso”. Según confiaron a Clarín fuentes con acceso al expediente, hasta este fin de semana los clientes damnificados que declararon ante la Policía o la fiscalía de Ariel Apolo habían denunciado un faltante de poco más de 9 millones de dólares en efectivo.
Un montón de billetes (más de 300 kilos, arriesgan algunos) que fueron subidos a uno de los dos gomones que usaron los ladrones para escapar. Se cree que los asaltantes luego salieron del país, aunque los investigadores están convencidos de que al menos uno de ellos se fue de la Argentina y luego volvió a entrar el fin de semana inmediato posterior al golpe.
“El problema con los 9 millones como cifra definitiva es que ese número corresponde a un 70% de las víctimas: el resto no quiso detallar por ahora qué le sacaron y la Justicia no puede obligarlos a dar el dato”, explicaron a Clarín fuentes del caso.
Algunos de los clientes damnificados por el golpe sólo confían en sus abogados y prefieren tratar únicamente con el banco, que les garantiza “confidencialidad”. Por eso no sorprende que el cálculo hecho por dos estudios que en total representan a 67 víctimas (casi la mitad del total) no sea el mismo que el oficial.
Tanto el abogado Miguel Castellano (damnificado y a su vez representante de otras 12 víctimas) como la especialista y profesora de la UBA Nydia Zigman de Domínguez (abogada de otros 55 clientes robados) calculan que el botín no baja de los 20 millones de dólares.
Al efectivo hay que sumarle algunos objetos de valor, pero los investigadores consultados coincidieron en que éstos no fueron el objetivo de la banda: dejaron tirados en el piso relojes carísimos, lapiceras de oro y joyas. “Fueron descartados principalmente porque les significaba mucho peso”, explicaron.
Todos estos bienes fueron inventariados con fotos en días posteriores al golpe y actualmente están bajo custodia del banco hasta que cada propietario complete el trámite de reclamo.
Según una versión no oficial, entre el primer inventario (hecho el sábado 14 a la madrugada) y el relevamiento fotográfico posterior (que se volcó en un acta) habría algunas diferencias. “Faltan cosas”, sostuvo uno de los damnificados que habló con Clarín y pidió reserva de su nombre.
A través de los abogados, los dueños de las cajas de seguridad saqueadas se manejan con diferentes estrategias. Algunos de los clientes de Zigman de Domínguez ya “charlaron” con el banco y, no conformes con la oferta que recibieron, iniciaron los trámites formales para una mediación judicial. “Además del monto de lo robado estamos reclamando que se indemnice al damnificado por daño moral, psíquico y lucro cesante, en el caso de que el dinero estuviera a punto de ser usado para alguna transacción”, explicó la abogada a Clarín.
El estudio Castellano—Flores Pirán, por lo pronto, está haciendo reuniones casi diarias con un grupo interdisciplinario integrado por seis personas del banco (de las áreas comercial y jurídica) más representantes de la compañía aseguradora La Meridional y la liquidadora Ascoli Weil.
En el banco prefieren no hablar de esas reuniones. “Lo único que se puede informar es cuánto se robó del tesoro, el resto queda bajo la confidencialidad que se le debe al cliente”, dijo el jefe de prensa, Juan Pablo Franco.
En principio el banco tiene asegurado cada cofre en 50.000 dólares (que en definitiva deberá pagar la aseguradora). Ese fue el tope que en principio se ofreció como reintegro. Pero esa suma nunca conformó a los clientes robados, que prometen dar batalla fuera y dentro de Tribunales.
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