ROBO CON TOMA DE REHENES
Anoche, alrededor de las 21, llamó la atención del comisario del barrio San Lorenzo que las persianas de un almacén de calle Amenábar al 4100 permanecieran extrañamente entreabiertas.
Ese y algún otro detalle contrario a las costumbres de la casa hicieron que el jefe policial suspendiera en ese punto su recorrida nocturna y pidiera refuerzos a la propia dependencia.
Luego, ya con la firme sospecha de estar ante una situación anormal y seguramente riesgosa para el comerciante y su grupo de familia, los uniformados rodearon la manzana y llamaron a la puerta.
Lágrimas en sus ojos
Entonces, tras largos y tensos minutos de espera, Ana Samaniego de Sánchez asomó a la calle y los policías aprovecharon para preguntarle cómo iban sus cosas, si todo estaba bien o si acaso tenía algún problema.
Pero las tranquilizadoras palabras que usó la mujer para dar respuesta a esos y otros interrogantes serían desmentidas por su semblante, por el tono vacilante de su voz y por las lágrimas que asomaban a sus ojos.
Los hechos, tal como nos fueron referidos por una fuente policial, se precipitaron súbitamente, cuando alguien apareció en el vano de la puerta y tomó por el cuello a la mujer para, con rapidez, hacerla desaparecer en la oscuridad del recinto. Ante esto, la respuesta de los uniformados fue inmediata.
Delincuentes atrapados
Sin pensarlo dos veces, los policías irrumpieron en el local y, armas en mano, encañonaron a un joven, quien, a su vez, los apuntaba con un temible 38 largo. La crítica situación se desactivaría sólo segundos más tarde, cuando el delincuente, perdido por perdido, bajó el arma y se entregó mansamente.
Así fue como las cuatro personas, que habían permanecido por más de media hora echadas en el piso y con las manos tomadas en la nuca, pudieron escapar de esa aterradora experiencia, la de estar a merced de tres chicos que habían comenzado su faena delictiva golpeando salvajemente al jefe de familia.
Los policías apresaron a los delincuentes, tres jóvenes vecinos de Santo Tomé que tienen 16, 17 y 18 años de edad. Acto seguido, los hombres de la Sub 10a. auxiliaron a Ana Samaniego (48) y también a sus hijos; Noelia (26) y Alejandro (18), en tanto que disponían el traslado al hospital Cullen de Elvio Sánchez (52), quien había sido golpeado y lesionado en la cabeza.
Los policías del barrio San Lorenzo completaron su actuación con el secuestro de las armas que esgrimían los delincuentes, dos cuchillos de grandes dimensiones y un revólver marca Eibar. También, en la oportunidad, fueron recuperados los 300 pesos que los ladrones habían tomado de la caja. En la mañana de hoy, los detenidos, a disposición de la Justicia, permanecían alojados en sede policial.
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