ROBO DE BEBÉS: SIETE AÑOS DE PRISIÓN PARA ETCHECOLATZ Y BERGÉS
Los ex policías Miguel Etchecolatz y Jorge Bergés fueron condenados a siete años de prisión por la sustracción de Carmen Sanz, hija de desaparecidos uruguayos, y la sustitución de identidad momentos después de su nacimiento, en 1977, en el centro clandestino de detención Pozo de Banfield.
La sentencia fue resuelta por el tribunal Oral de La Plata integrado por los jueces Nelson Jarazo, Carlos Rozanski y Ana Aparicio.
Etchecolatz era director de Investigaciones y mano derecha del jefe de Policía, general Ramón Camps, en el primer período de la dictadura militar, entre 1976 y 1978. Tenía jurisdicción sobre la Brigada de Investigaciones de Banfield. Allí nació, el 27 de abril de 1977, Carmen Sanz.
Cuatro días antes, su madre Aída Sanz había sido secuestrada en su casa de San Antonio de Padua, en el Gran Buenos Aires. A las 24 horas fue detenido su esposo, Eduardo Gallo Castro. Después del parto, Carmen fue entregada a un matrimonio que desconocían estos hechos.
La guarda de la bebé se realizó en una clínica no habilitada de Bergés, en Quilmes. Era médico policial y había firmado la constancia falsificada de nacimiento donde no figuraban los padres biológicos. Desde ese momento, el nombre de la beba fue María de las Mercedes Fernández.
Por esos delitos iniciaron una causa judicial las Abuelas de Plaza de Mayo y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. La investigación ya lleva varios años.
Ambos ex policías permanecen detenidos desde el 23 de abril de 2001, por orden del juez federal Arnaldo Corazza. Y en el juicio oral se confirmó lo actuado. Por ello, la fiscalía solicitó diez años de prisión para cada uno. Se les imputaron los delitos de supresión de estado civil, falsificación de documento público, ocultamiento y sustitución de identidad de una menor.
Al mediodía, los acusados hicieron los alegatos proclamando ser inocentes de los cargos. Bergés explicó que ya había sido absuelto por esos delitos. Luego se retiró para no escuchar la lectura del veredicto.
Etchecolatz cuestionó el proceso judicial que “acumuló elementos, en su contra, maliciosamente”. “¿Qué norma legal violé para que me consideren autor de un delito no probado y que no cometí?”, preguntó al tribunal y a la audiencia reducida.
El ex comisario advirtió que en la semana del juicio “se dejó de lado una parte de lo que vivió la Argentina, porque se investigan las muertes ocurridas de 1976 en adelante y no las muertes ocurridas antes”. “La juventud necesita que se pongan las cosas claras. Esto permitirá la reconciliación”, agregó.
“El señor fiscal debe tomar nota de esta denuncia”, las palabras del ex comisario sonaron a orden. Entonces le sugirieron el trámite formal: “Debe realizar una presentación escrita por mesa de entrada”.
Etchecolatz masticó bronca. Se recompuso para el cierre de su alegato. Hizo un pedido de “ecuanimidad” e invocó a Dios “para que ilumine” a los encargados de administrar justicia. A los pocos minutos recibió la condena.
“Vamos a apelar ante Casación”, dijo la defensora oficial de Bergés, Laura Díaz, y el abogado de Etchecolatz, Adolfo Casabal Elía, quien comentó que “ya estaban sentenciados antes del proceso” sin tener en cuenta “los derechos humanos de los otros”.
El tribunal, además, dispuso que María de las Mercedes Fernández sea anotada complementariamente en un acta de nacimiento como Carmen Sanz. La resolución fue comunicada al Registro Nacional de las Personas, el registro Civil y la Policía Federal.
A los 28 años, la joven logró que su verdadera identidad se transforme en un documento para toda la vida.
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