ROBOS Y VANDALISMOS EN ESTABLECIMIENTOS ESCOLARES
El robo de la bomba de agua en una escuela de barrio El Pozo devolvió a un primer plano un tema complejo como es el de los hechos de vandalismo contra establecimientos educativos. Vandalismo, agresiones y sustracciones de elementos de trabajo u ornamentales son acciones de las que no escapan los edificios escolares, y las crónicas policiales que los tienen por escenario resultan frecuentes. Tanto, que desde Amsafe La Capital se pidió a las autoridades que arbitren los medios para garantizarles seguridad.
A una breve reseña que apenas alcanza a unos pocos establecimientos que atravesaron por situaciones similares, se suman en esta nota opiniones de docentes y otros profesionales que aportan una lectura social sobre un tema que preocupa y genera debate.
Tres casos
En la escuela técnica N° 387 de San Agustín no alcanzaron las rejas ni la alarma. El año pasado, se construyó un cerco de material y ya piensan en la necesidad de un personal policial para prevenir “situaciones potenciales”, siempre posibles en ése y otros establecimientos educativos. El cerco se hizo a mediados del año pasado, después de que el acto del 25 de Mayo fuera suspendido por una lluvia de gomerazos, a la que se sumaron en distintos momentos actos intimidatorios, robos y otros hechos violentos. La lectura que hace el director de la escuela, Daniel Gutscher, es que “en esta comunidad hay un 5 % que genera algunas situaciones de violencia, el resto no. Pero ese 5 % gobierna la situación”.
A quienes robaron la escultura de hierro fundido que con forma de niño adornaba la fuente ubicada en el jardín de la escuela IV Centenario no les importó que el edificio figure en el inventario de patrimonio histórico ni que haya sido construida para residencia del ex gobernador Luciano Leiva ni que, devenido en escuela, albergue a numerosos alumnos en bulevar Gálvez al 1300. A mediados de setiembre de 2003, la fuente amaneció en el suelo y la figura de metal había desaparecido. Con el esfuerzo de la cooperadora escolar y gestiones realizadas por el personal directivo, se arregló lo roto y se repuso lo robado. Ahora la fuente funciona, pero el mal trago de entonces no se olvida.
El primer día de clases, luego del receso escolar, encontró a alumnos, padres y personal de la escuela N° 1317 de barrio El Pozo sin la bomba de agua, que había sido robada durante las vacaciones. Es la primera vez que Elizabet Celis, vicedirectora del turno mañana, es testigo de un hecho similar en esa escuela: asumió en el cargo en junio. Más allá de los trastornos que provocó la situación, la directiva rescata la reacción que generó entre la comunidad, que ofreció su total colaboración para solucionar el problema, y en ello involucra a los padres, a la empresa Aguas Santafesinas, que aportó un camión y el personal, a Asuntos Hídricos de la Municipalidad que mandó una bomba y agentes para colocarla, y a las autoridades de Educación. “Lo que ocurrió -reflexiona ahora- nos produce angustia y tristeza, pero a la vez nos permitió ver el compromiso de la comunidad”.
¿Por qué también en las escuelas?
¿Por qué en las escuelas? “¿Por qué no en las escuelas?”, responde al interrogante inicial Ana María Salgado, directora de la Mons. Vicente Zazpe, de Santa Rosa de Lima. “La escuela es un lugar que tiene un montón de cosas que no tienen los chicos en sus casas: canillas de las que sale agua, espejos en los baños, un lugar donde se pueden higienizar con cierta privacidad; no tiene barro, pueden jugar sobre piso firme y en un terreno elevado. También tiene un montón de gente con empleo”.
Por otro lado, está el discurso que les dice “la escuela es de todos, es tuya, no la rompas, no la deteriores, no te lleves nada. Pero la mayoría de las veces cuando llega el fin de la jornada, hay una persona que pone llave a la puerta y se va”. Para Salgado, si bien “para muchos la escuela sigue siendo un lugar intocable y a preservar, hay una desvalorización de la institución y de la autoridad, que muchas veces se confunde con autoritarismo”.
¿Por qué en las escuelas? “Porque es mía sólo por un momento, pero además ocurre que a veces las pautas de convivencia no tienen incorporada la palabra de los chicos y éstos no ven la posibilidad de un futuro, de un horizonte”.
Para el director de la escuela técnica de San Agustín, Daniel Gutscher, la inseguridad no comprende sólo al riesgo de delitos, sino también las condiciones de los edificios, cuestión que se actualizó luego de la tragedia de Cromagnon. En su escuela colocaron rejas para proteger los bienes materiales, pero que a la vez suponen un obstáculo para alumnos y personal.
Por su parte, la docente de la IV Centenario, Ema Gabriela Elisseche, reflexiona que “la escuela como institución no está ajena a todos los problemas de la sociedad; la violencia entra en la escuela y se manifiesta en lo que vivimos a diario”. La fuente no fue el único episodio: después de restaurado y pintado el frente, aparecieron inscripciones y pintadas con aerosol, y no es inusual que algún cascote impacte en los vidrios. Sin embargo, apunta que “ésta es una problemática que no sólo nos sucede a nosotros; no hay ningún lugar que quede a cubierto. Sabemos que hace años se ha ido desvirtuando la relación con las instituciones”.
Desde la vicedirección de la escuela 1317 de El Pozo, Elizabet Celis confía en que “la escuela no está en crisis: tiene su espacio, se sigue respetando y todavía inculca una cultura colaborativa, no sólo de palabra sino también desde las acciones”. “No es que se agrede a la escuela en sí, sino como a otra institución más. Pero el conjunto de la sociedad no la tiene a la escuela como a un lugar más, sino como un lugar especial”.
Preocupación
Amsafe La Capital hizo público su repudio por los robos que se suceden en distintos establecimientos educativos. “En los últimos días, las escuelas 1317 y 533 fueron víctimas de actos delictivos que tuvieron como consecuencia el robo y la rotura de distintos elementos, que con mucho esfuerzo las comunidades educativas habían logrado conseguir”, señala la entidad en un comunicado.
Desde la comisión directiva del gremio de los docentes se exigió al gobierno provincial que “arbitre los medios necesarios” para garantizar la seguridad en éstas y en todos los establecimientos educativos.
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