ROCES EN EL MERCOSUR: UN SENADOR DE EE.UU. DICE QUE ESTÁ AVANZADO UN TRATADO CON URUGUAY
A las complicaciones en la relación entre la Argentina, Brasil y Uruguay por la posibilidad de que este último abandone el Mercosur se le sumó esta mañana una opinión que seguramente traerá polémica. Un senador republicano del estado de Florida que se encuentra en el país, Mel Martínez, aseguró que un tratado de libre comercio entre Montevideo y Washington está “avanzado” y que ambas partes están “bien interesadas” en llevarlo a buen puerto.
“Están bien interesados en concluir ese tratado, que ya está hecho, lo que falta es la ratificación uruguaya y la ratificación de Estados Unidos”, sostuvo Martínez en declaraciones radiales.
El legislador derrochó optimismo: “El sentimiento está en esa dirección. La impresión que yo tengo es que tanto del lado de ellos como del nuestro va todo más avanzado”.
Hace unos 10 días, el ministro de Economía uruguayo, Danilo Astori, entregó una entrevista a una revista, en las que, tras varias fuertes definiciones políticas anunció los planes de Montevideo de firmar este año un tratado de libre comercio extra Mercosur con Estados Unidos y China. Ello implicaría desmarcarse de compromisos adoptados por el bloque regional.
Posteriormente, el canciller Reinaldo Gargano, en una seguidilla de entrevistas con radios de Buenos Aires, desautorizó los dichos de Astori. Pero dejó en evidencia los cruces dentro del Frente Amplio, la coalición gobernante, sobre qué pasos seguir.
El tema preocupa en el bloque. Ayer, la visita oficial del canciller Jorge Taiana en Brasilia, permitió a argentinos y brasileños cristalizar una definición crucial para el futuro del Mercosur. Con su colega Celso Amorim coincidieron que es preciso eliminar las asimetrías de tamaño, especialmente con los socios más pequeños, que ponen al bloque bajo fuertes tensiones.
Y reconocieron, en una conferencia de prensa ofrecida en Itamaraty (sede de la diplomacia brasileña), que existe “disconformidad” de los socios más chicos del Mercosur. Admitieron también que algunas expresiones vertidas por miembros del gobierno uruguayo, y que pondrían en duda la fidelidad oriental al bloque, fueron un “toque de alerta”.
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