ROCK CONTRA EL FRÍO
En cuanto bajó el sol, la multitud buscó refugio del inesperado frío en una de las carpas. Los que estaban desde temprano dando vueltas por el predio auxiliar de River ya estaban cansadísimos: en lo que ya es una constante en la mecánica festivalera, los shows de la primera jornada del Quilmes Rock Festival se atrasaron hasta lo indecible. Y claro, el engañoso clima primaveral le jugó una mala pasada a la gran mayoría. La afluencia de público, sin embargo, comenzó a incrementarse a medida que la noche se cerraba. Es que era evidente que la gran mayoría se había tomado la alineación del festival como un mero complemento, como una lista sábana de teloneros de Gustavo Cerati.
Luego de los sets que tuvieron lugar en el escenario alternativo (el que montó el suplemento Sí!), y que cerraron con la actuación de los melodramáticos Miranda!, Emmanuel Horvilleur fue el encargado de inaugurar el tablado principal. Tanto él como su solvente banda estaban de inmaculado blanco. Las señoritas fueron las primeras en enardecerse con las canciones de su debut Música y delirio. Luego fue el turno de un correctísimo Leo García, que a su vez le cedió el paso a Virus. Lo que quedó de la banda de Federico Moura tuvo muy buena respuesta con un show basado en la nostalgia de sus clásicos inolvidables, ahora remozados en clave disco. Luego fue el turno de Los Siete Delfines. Sin duda el número más rocker de toda la noche, la nueva encarnación de la agrupación de Richard Coleman fue escuchada con patente interés por parte del público.
Cuando Cerati salió a escena inició un set principalmente compuesto por mutaciones del material de Siempre es hoy, al que le agregó sus reversiones de Soda: Danza rota y Sobredosis de TV (delirio garantizado). Uno de los mejores momentos fue cuando invitó a Capri, quien más temprano había dado una buena performance en el escenario menor.
Hoy es el turno de Spinetta, Divididos, Mimi Maura, Super Ratones y Dante, entre otros.
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