RODRÍGUEZ SAÁ CONVOCÓ A UN PLESBICITO
En uno de los momentos de mayor tensión de la crisis política que transita esta provincia, el gobernador Alberto Rodríguez Saá decidió jugar fuerte: en un acto frente a la Casa de Gobierno, anunció ayer que organizará un plebiscito sobre la continuidad del programa de inclusión social de la provincia, que tiene unos 40.000 beneficiarios, es decir, un intento por medir su caudal electoral.
El discurso lo pronunció al cierre de esta edición, luego de que dos manifestaciones, una en favor y otra en contra del mandatario provincial, que casi terminan en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
“La Cámara de Diputados y Senadores ha decidido una consulta popular para que el 6 de junio votemos si estamos de acuerdo con el Plan de Inclusión o no estamos de acuerdo”, dijo el gobernador, acompañado por su hermano, el ex presidente y actual diputado Adolfo Rodríguez Saá.
En lo que pareció un desafío a los miles de manifestantes que, hace semanas, reclaman la intervención federal de la provincia, agrupados en la Multisectorial del Pueblo de San Luis, dijo: “Yo me voy a ir exactamente el día en que se cumpla mi mandato porque fui elegido por el pueblo”.
En la Plaza Independencia unos 2000 militantes del PJ y beneficiarios del programa social, conocidos como los “Pico y Pala”. La plaza había sido el escenario de las escaramuzas vividas momentos antes: manifestantes de la Multisectorial fueron agredidos por militantes de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) local y beneficiarios del plan, cuando intentaban llegar a la casa de gobierno.
El episodio dejó al menos unas diez personas heridas, en su mayoría con lesiones leves, producto de las pedradas arrojadas por los simpatizantes del gobernador, ante la pasividad de la policía local.
Al cierre de esta edición, se habían reportado dos casos de personas hospitalizadas, uno de ellos una docente con una herida de arma de fuego en una pierna, aunque se encontraba fuera de peligro.
Si los desmanes no terminaron en tragedia fue por la intervención del ministro de la Legalidad (versión local de la cartera de Gobierno), Sergio Freixes, quien intercedió ante los militantes más exaltados y logró calmarlos.
Tensa jornada
La tensa jornada terminó con una auténtica manifestación de fuerza de la Multisectorial que, según la información suministrada por los organizadores, reunió a unas 30.000 personas.
Los incidentes se registraron pasadas las 19, cuando la concertación opositora que reúne a docentes, laicos y empleados municipales decidió marchar desde la Plaza Pringles hasta la Plaza Independencia, ubicada frente a la sede de la gobernación.
En ese paseo público se encuentra la carpa instalada por la Multisectorial desde que estalló el conflicto con el gobierno provincial hace más de 60 días.
Pero el lugar había sido copado desde las primeras horas de la mañana por un nutrido grupo de beneficiarios del Plan de Inclusión, lo que obligó a los docentes y laicos que se encontraban en la carpa a abandonar las instalaciones.
La plaza se convirtió así en sede de una manifestación a favor del gobierno que contó con la presencia de grupos folcklóricos y de música popular que amenizaron la jornada.
Sin embargo, el clima festivo inicial cambió radicalmente por la tarde, cuando el lugar fue ocupado por militantes del gremio de la construcción local.
LA NACION pudo comprobar en el lugar que los manifestantes sindicales se encontraban armados con palos y visiblemente borrachos.
A pesar de ese oscuro panorama -ya se sabía que dos canales de noticias habían sido víctimas de atentados por parte de los manifestantes que les impidieron transmitir en vivo-, los dirigentes de la Multisectorial decidieron marchar hasta la casa de gobierno local.
“Allí está nuestra carpa y ése es nuestro territorio”, justificó la medida uno de los líderes de la coalición opositora, Roberto Iglesias.
La marcha arrancó poco después de las 18.30 cuando la manifestación que se había concentrado en Plaza Pringles ya era masiva.
A la cabeza de la columna marcharon el premio Nobel y representante del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), Adolfo Pérez Esquivel, y Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que llegaron junto a un grupo de diputados nacionales para participar de la protesta.
Aunque riesgosa y hasta irresponsable, la Multisectorial tomó su jugada como un éxito, puesto que con la masiva concentración de ayer salió fortalecida.
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