ROLÓN NO DECLARÓ Y QUEDÓ DETENIDO EN SANTA FE
Finalmente, el coronel retirado Juan Orlando Rolón ayer no prestó declaración indagatoria y quedó detenido transitoriamnete en el Juzgado Federal Nº1 de Santa Fe, hasta que –con la autorización del Ministerio del Interior de la Nación– fue trasladado a su domicilio particular de esta capital.
El juez Reinaldo Rodríguez, que lleva adelante la causa por los delitos de lesa humanidad cometidos en Santa Fe durante la última dictadura, decidió otorgarle a Rolón el beneficio de la prisión domiciliaria hasta tanto se resuelva la situación procesal del coronel retirado. En ese sentido, el juez Rodríguez estima que el trámite le llevará unos 10 días hábiles.
Así las cosas, el otrora mandamás de la dictadura en nuestra zona quedó preso en su casa de calle Grand Bourg al 4100 de Santa Fe, donde alguna vez fuera escrachado por militantes políticos y sociales y organizaciones de Derechos Humanos.
La declaración de Rolón, que está imputado en la causa que lleva el juez Rodríguez, estaba prevista para las 10 de ayer; a su llegada al Juzgado –45 minutos más tarde de lo estipulado–, un grupo de manifestantes recibió al ex militar con insultos, empujones y escupidas. Su hijo, su abogado, su esposa y una joven de unos 20 años fueron los únicos acompañantes de Rolón.
El hijo del coronel retirado respondió a los gritos de “asesino” con un “asesinos son ustedes” (sic). Ironías del destino o simple detalle de color que prueba que el poder, la omnipotencia y la muerte no duran para siempre y no pueden contra la implacable naturaleza: Rolón bajó de la ambulancia que lo trajo desde Buenos Aires en una silla de ruedas. El ex militar tiene 81 años y padece una grave enfermedad.
De todos modos, la cosa no pasó a mayores. Una vez dentro del edificio de calle San Jerónimo, el hombre fuerte de la dictadura en Santa Fe eligió no declarar ante Rodríguez y, en cambio, presentó su descargo por escrito. Ahora, el juez tiene 10 días hábiles –según el Código de Procedimientos– para analizar el descargo de Rolón y, mientras tanto, el imputado deberá permanecer en su domicilio particular de esta capital, a la espera de una resolución sobre su situación procesal.
Fuentes cercanas al Juzgado Federal indicaron que en todo momento Rolón alegó que no avala su proceso dentro de la Justicia Civil y pretende ser juzgado por un Tribunal Militar. El ex militar estuvo internado, durante los últimos tres meses, en una clínica de la ciudad de Buenos Aires. Su hijo habló ayer sobre la enfermedad (padece de una aneurisma sintomática que podría complicar su traslado en ambulancia) y deslizó que ese sería uno de los motivos por los cuales Rolón se excusó de declarar. Sin embargo, el juez Rodríguez dijo en rueda de prensa que el coronel retirado “está bien”, no obstante lo cual el magistrado había tomado los recaudos necesarios para evitar cualquier eventual inconveniente. “Se mostró espontáneo, se mostró bien”, ilustró Rodríguez.
El coronel retirado fue la máxima autoridad del Ejército Argentino en la zona durante la última dictadura militar; a partir de ese rol, en la causa judicial se lo acusa concretamente de ser el responsable de la desaparición de más de 70 militantes de Santa Fe, Santo Tomé, Esperanza y Coronda. De todos modos, el hijo del ex militar opinó que la decisión del juez de citarlo en calidad de imputado “es bastante taxativa”.
La causa por la que se investigan las responsabilidades de Rolón se inició con la apertura del expediente 311 y tomó vigor con la denuncia que, en el año 2004, presentó el matrimonio conformado por Alba Sánchez y Daniel García. Un año más tarde, en marzo 2005, ambos se constituyeron como querellantes de la causa. Daniel García, torturado por Rolón en el centro clandestino de detención de Villa California, explicó a LT10: “Pasado un tiempo de la denuncia, resolvimos convertirnos en querellantes de la causa”.
García amplió los detalles sobre las responsabilidades del otrora responsable de la dictadura en la zona: “Rolón fue el jefe de la unidad militar en Santa Fe, fue el jefe del Área 212 y era quien, en última instancia, decidía y ordenaba los operativos que debía realizar la patota (en alusión a los grupos de tareas que llevaban a cabo los secuestros, las torturas y los asesinatos). Era el que decidía sobre la vida y la muerte de aquellos que eran chupados por la patota”.
El querellante relató luego una anécdota escalofriante: “Nosotros querellamos a Rolón porque, en oportunidad de estar detenidos en el centro clandestino de Villa California, me hicieron firmar como que yo había hecho un trabajo de inteligencia destinado a causarle algún daño a Rolón o a su familia. Analizándolo con el tiempo, yo creo que esto obedecía a alguna interna de la ‘patota’ por algún motivo, quizás económico, y aparentemente fueron con ese informe a mostrárselo a Rolón y le dijeron: ‘Encontramos a este tipo que iba a atentar contra vos’. Esto produjo que a la tarde siguiente Rolón llegara al centro clandestino y… me pegó una paliza de aquellas”.
Así las cosas, la situación judicial de Rolón no es lo que se dice cómoda. El ex militar ya tuvo tres abogados (Dante Vella, Néstor Oroño y Martín Risso Patrón). Los tres renunciaron. Ahora –aunque este dato aún no se confirmó– el representante legal del ex coronel es Rafael Sarmiento, un abogado de Buenos Aires.
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